Seguidores

miércoles, 21 de junio de 2017

jueves, 15 de junio de 2017

SERRANÍA A CUARENTA Y OCHO GRADOS

Sale de la piscina. El coche arde, marca 48º de temperatura exterior.  De camino a casa se pasa por la biblioteca donde hay una buena refrigeración. "Solo un ratito", piensa, "que las peluditas (Vega y Zola) esperan y tienen que comer. No sería justo enrollarme. Espero que el ventilador nos apañe hasta la noche ".  Ya que estoy aquí debería publicar algo. Buscaré  a toda velocidad por el "retortero". Lo siguiente es lo primero que  encontró entre bastidores. Lo copipega a toda prisa.

UNA HISTORIA SERRANA.
    
LA SILLA DE FELIPE II: UN ALTAR DE ORIGEN VETÓN

Parece que la visión del público general que se acerca  a leer el género de novela  histórica  tiende a convertir  su narración  en un hecho tangible. En contraposición a  ello la arqueóloga y epigrafista Alicia Cantó ofreció una conferencia  al respecto en la Casa de Cantabria de Madrid.    Profesora de la Universidad Autónoma de Madrid  ha dedicado más de dos décadas al estudio de la famosa silla de San Lorenzo de El ESCORIAL  y ha asentado una base científica que barre la leyenda ampliamente difundida  de dicho pétreo asiento. Hasta  hoy dicha leyenda  afirmaba que su promotor fue el propio Felipe II, el cual necesitaba un lugar desde donde poder seguir las obras de construcción del  monasterio que comenzaron  tras la batalla de San Quintín. 





 Monte Abantos
 Silla de Felipe II

Parece ser que esta idea surgió  a mediados del siglo XVIII a partir del cuadro de Luis López de Catalá en el que aparece Felipe II aposentado en “la silla” justo en el momento que recibe la noticia de la derrota de la Gran Armada, mal llamada “Invencible, en aguas inglesas.  (En este caso parece confirmarse el tópico de la fuerza de la imagen frente a la de palabra)



 Silla de Felipe II
 Peguerinos

Esta obra pictórica tuvo una difusión enorme al convertirse en la imagen de los billetes de cien pesetas del siglo pasado y de esta manera se introdujo en el imaginario colectivo de los españoles hasta llegar a nuestros días.
 Peguerinos
 Silla de Felipe II

Lo cierto es que no se conservan testimonios de la época que aclaren la existencia de esta silla pero siempre se dijo que si el rey “prudente” quería ver las obras lo hacía desde Abantos. Era tal la belleza de esta vista que  cuando se aproximaba a la muerte el rey pidió volver al monte Abantos para recordar lo que desde allí se divisaba.
 Desde Peguerinos
 Monte Abantos

Otro  inconveniente que tiene la leyenda se refiere a los ropajes del siglo XVI, pues estos resultaban incompatibles para sentarse en tal lugar. Además desde tal punto resultaría  imposible ver con precisión la supervisión de las obras del Monasterio.

Vista desde Peguerinos

 Vista desde la silla

Alicia Cantó  aclara que  la construcción de la silla resulta ser muchísimo más antigua que el siglo XVI pues su piedra contiene de cierta  patina  formada por  residuos acumulados tras una cantidad  muy superior de años lo cual   indica claramente que se trata de una obra de origen muy remoto.  Parece ser que se trababa de un altar de origen vetón según ciertos restos  hallados en  la piedra tales como  la existencia de determinados orificios originados por determinado tipo de bacterias.  Además  dicho “asiento/altar” se  encuentra  situado en una franja fronteriza a un boscoso robledal, siendo el roble un árbol esencial en la cultura céltica, elemento indispensable que refuerza   su origen vetón.

 Monte Abantos
 Senderismo Monte Abantos

El altar no solo se trataba del lugar donde se celebraban sacrificios de todo tipo sino que su principal función se atribuye a la adivinación, habida cuenta que por entonces los celtas hispanos eran considerados grandes adivinos que conseguían establecer augurios acertados mediante el vuelo de las águilas.  Estas aves eran vistas como mediadores entre los dioses y la tierra y parece que abundaban  en la zona del monte Abantos, lo cual sumado a la multitud de manantiales de agua que recorren la zona  refuerzan el concepto de “lugar mágico”.


 Perspectiva desde Abantos
Granito por todas partes

El altar  debía estar dedicado al dios Marte de los vetones porque se encuentra  representado en una piedra cercana a la silla.  Estos debían  considerarle una especie de  dios vengativo por la posición de su mano en forma de arenga: otro elemento característico de la civilización vetona.  El conjunto del lugar o asiento (silla)  consta de dos escaleras en zona abarquillada y un derramadero,  indicios que apuntan a algún tipo de altar dedicado a la adivinación y el sacrificio.   En un lateral aparece la fecha de 1867 lo cual probablemente  nos indique el momento en que debió modificarse “la silla”.
Lo cierto es que parece existir  un cierto tabú sobre los altares de origen animista en España,  complejo que parece enraizar  con el rechazo a determinada tradición y que se aleja de todo proceso convencional  de estudio  histórico.  La labor científica de Alicia Cantó resulta determinante para acabar con todo  tipo de prejuicios al respecto y para construir un relato histórico de lo más verosímil.
Aquella  morenucha de rostro serio y taciturno  conservaba intacta en su memoria la imagen de su padre que tenía a bien  visitar el entorno del pueblo del Escorial  para respirar aire puro siempre que su trabajo bajo tierra y el horario escolar coincidieran. 




La excursión se iniciaba  en la Estación del Norte y montaban  en aquel tren de carbón con asientos de madera  que expulsaba una inevitable carbonilla por su chimenea que penetraba por cualquier  ventana abierta de los vagones.  Aquel corto viaje, aroma y carbonilla incluidos, hacia las delicias de la pequeña solitaria.  Nada más llegar se dirigían a una  pensión que su padre conocía bien donde dejaban la maleta. “Niña, antes de salir ponte los pantalones y  las bambas del cole (bambas: el único tipo de zapatillas de deporte que se conocía por entonces)    le gritaba su madre”.  Poco después aquel, por entonces inseparable trío,  salía a pasear por el campo. Los primeros pasos siempre se dirigían hacia la “silla del  monte Abantos”. 

  Al principio la pequeña   se sentaba sobre la piedra emocionada y no exenta de cierta  ensoñadora dignidad,  para no tardar en ponerse en pie sobre la misma  y seguir pegando saltos entre los riscos  como la pequeña cabra montesa que le acuciaba siempre que salía al exterior pero cuyo sino era el de permanecer encerrada entre cuatro paredes la mayor parte de su tiempo.

Aquel paisaje parecía extasiarle  tanto como a su progenitor y quizás se le pudiera atribuir la capacidad de haber descubierto  a la triste pequeña el arte de sonreír ampliamente a la vida aunque no pudiera parar quieta más de unos segundos.  Corría la quinta  década del siglo pasado  y quizá fuera la semilla de su,  por entonces,   inconsciente inclinación montaraz y semilla del resto de su existencia, lo cual probablemente acabara  descubriendo  muchas décadas después.

Allá por 1992 escribiría al respecto del mismo lugar.



Junio 2017: ¡No estuvo nada mal! ¡Menuda romántica, la pobre, pero que le quiten "lo bailao"! Se me está haciendo tarde, "me'n vaig."

sábado, 3 de junio de 2017

LOS INICIOS EN LA RED

De algún modo habrá que empezar

Esto de ser autodidacta podría tener que ver con el masoquismo, quizás con la rebeldía o quizás con la independencia, pero una persona insignificante en este universo está intentando aprender sobre la enjundia de los blogs, tras haber leido un artículo en un periodico cualquiera un día indeterminado.  Tras escribir estas pocas lineas veré como seguir procediendo.

sigo investigando

ya tengo perfil y he leido lo que escriben otros bloggers, pienso que se dirá así. Me siento como un gusano en el fondo del mar, perdida entre jovencitos/as incorporados a estos menesteres.  Me hacen gracia, las formas son distintas pero la vida se repite, se repite, se repite. 

va de miedos

nada que añadir.