Hay que ver cuánto nos gustan los cuentos, a mi la primera, he de reconocerlo. Sin embargo parece que contar cuentos funciona, lo que ocurre es que harta de observar el talante de los cuentacuentos y dado que no resultan mejores que su audiencia, por fin parece que tomaré el toro por los cuernos y activaré mi gusto por las narraciones hasta que la chifladura de semejante acción me desangre.
Me temo que apenas alguno me atreveré a publicar aunque sea blogger mi único contacto social, a excepción de Zola, mí valorada El compañera de cuatro patas y hocico. Se los dedicaré a ella y todo lo que representa.
Video aplicado a la pasada entrada tras la muerte de Ennio Morricone.
Al intentar incluirlo en dicha pasada entrada, compruebo que no me resulta posible.
Al menos la melodía y las imágenes aún permanecen.
Quedan patentes los nuevos límites. Toda limitación implica molestia, la parte menos negativa es que implica un nuevo reto, necio reto intermedio de una larga cadena de ellos, por cierto, pero reto al fin y al cabo al que adaptarse.
No me supone problema porque aún me queda cierta "gran zanahoria" vital pendiente de desarrollar desde mi tierna infancia. Se trata de escribir a mano (y con tachones) una larga serie de cuentos infantiles para adultos.
Solo me resta aislarme aun más, esta vez de mi misma, lo cual me está costando demasiado, y ponerme seriamente a ello ademas de revisar ingentes cantidades de material acumulado al respecto.
Lo reconozco, me entra "flojera perfeccionista", porque me consta que tras iniciarlos no podré acabar hasta que el tiempo me plante la barrera definitiva. De momento barajo un par de títulos con un término común demasiado balbuceado: "kento"
Quedarán a modo de legado para mis descendientes si ellos consideran útil y posible sacarlos adelante, de lo contrario me habré dado el gusto, tras demasiado retraso para variar, de cumplir con uno de mis más tiernos sueños infantiles, pasándomelo bien mientras van cayendo "chuzos de punta" por nuestra nefasta sociedad, que no es poco.
Escuchar esta musiquita ayuda mucho y quedo muy agradecida al señor Ennio Morricone.
Debo añadir que en esa película me identificaba con el papel de Robert de Niro, aunque por fuera siempre hubiera sido una blandengue y muchas personas me hubieran atribuido el de Jeremy Irons. Para nada, además no tengo cerebro ni capacidad para interpretar instrumento musical alguno por más que la música me inspire. Es decir asumir ratita pero no flautista (de Hamelín.)
Por la biblioteca, nadie a la vista y bien fresca, por cierto. Ando probando novedades de blogger y google en la fecha 05/8 del presente "año bisagra" que es cuando me he encontrado con la materialización del último aviso de cambio. Nada mas que añadir. Ahora veamos cómo se puede incluir alguna imagen. Manos a la obra
Seguiré investigando, de momento no he podido añadir la imagen de una bisagra por URL, para no rebasar los límites establecidos por el centro.