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martes, 14 de noviembre de 2017

APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE ESPAÑA de Vicens Vives. CAPÍTULOS 19 Y 20. FINAL

19 - POLITICA Y ECONOMÍA EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX.

Con el motín de Aranjuez (17/3/1808, fecha claramente interesante a efectos astrológicos)  se produjo  el primer síntoma evidente de que el humor político y social había cambiado en España.  La intervención DEL PUEBLO, COMO SIEMPRE, AGITADO POR  ELEMENTOS PROVOCADORES, a favor del príncipe Fernando motivó la abdicación de Carlos IV y el fin del régimen dictatorial de Godoy. NO SE TRATA DE UNA SIMPLE ANÉCDOTA  QUE UN MONARCA FUERA DESTRONADO A CAUSA DE UNA ACCIÓN POPULAR, TODO UN CAMBIO DE SIGNO. 
AMANECÍA UNA NUEVA ÉPOCA aunque fuera al amparo de las bayonetas de Napoleón que tenía en mente apoderarse del país con el fin de montar un eficaz sistema administrativo en su beneficio, aunque por entonces aún no lo comprendiera el pueblo ni los afrancesados.
Ocurrió que  un grupo temeroso del regreso de Godoy aprovechó el SENTIMENTALISMO POPULAR para echarse sobre los franceses invasores.  Así se produjo la trágica jornada del 2 de Mayo, donde la MASA POPULAR se convirtió en EL PRIMER SUJETO de la vida política española y se reveló en su plenitud en las decisivas jornadas de la última semana de mayo y la primera de junio.   Los intelectuales y los hidalgos asumieron el poder apoyándose en el fervor de artesanos y campesinos dispuestos a partirse el pecho combatiendo contra el francés AUNQUE EN EL FONDO SUBYACERA LA CUESTIÓN DE LIBRAR AL   PAÍS DE LOS GODOYISTAS. Finalmente, cuando las tropas napoleónicas se quedaron para imponer a José I y la Constitución de Bayona, el movimiento se  concentró en un arrebatado impulso contra los invasores y lo que ellos representaban en Europa ASÍ COMO  APROVECHAR DICHAS REVUELTAS PARA DAR A LA MONARQUÍA UNA NUEVA ORIENTACIÓN  QUE HICIERA IMPOSIBLE EL DESPOTISMO MINISTERIAL Y LA HUMILLACIÓN DEL PUEBLO.  Así el reformismo político y social se convirtió en uno de los principales objetivos de la lucha de un pueblo siempre activo en la guerrilla y que daba sus vidas en  defensa de las plazas fuertes que representaban su hogar, por Dios y por su rey.  Sin embargo en el fondo el pueblo desde todos los ángulos estaba siendo azuzado por el FERMENTO DE RENOVACIÓN SOCIAL Y DE UNA TENDENCIA ANTIARISTOCRÁTICA .
La élite del país quedó dividida en CUATRO  direcciones:   1 -  Quienes  aceptaban las cosas tal y cómo se encontraban antes del 2 de Mayo.                            2 – Los Afrancesados que consideraban  a Napoleón como un mal menor.                                            3 -  Los Tradicionalistas, que  pretendían establecer los antiguos moldes monárquicos.                         4 – Los Reformistas

Dichos REFORMISTAS fueron favorecidos por el apoyo inglés, y el ataque de la Grande Armée entre 1809 y 1812 gracias a lo cual consiguieron proclamar la soberanía nacional  y la libertad de imprenta que dieron al país la Constitución de Cádiz en 1812. (La Pepa)



Las divergencias de criterio sobre muchos puntos de dicha Constitución como la supresión del Santo Oficio, especialmente cuando el episcopado se opuso de modo tajante a admitir dicha medida,  abrió un foso insalvable entre dos facciones: LOS SERVILES  y LOS LIBERALES.
Ante dichas circunstancias, cuando  FERNANDO VII  (1814-1833) llegó al trono  OPTÓ POR EL ABSOLUTISMO  desoyendo  al grupo conocido como LOS PERSAS que eran REALISTAS TRADICIONALES PERO PARTIDARIOS DE REFORMAS para impedir el despotismo ministerial.

Así es como LOS LIBERALES SE ENCONTRARON ABOCADOS A SOCIEDADES SECRETAS tales como la Masonería. (Una secta que poco se debía parecer a la norteamericana que conocí en su día)  En dichos reductos ocultos se encontrarían con otros despojos políticos tales como algunos oficiales regresados de las cárceles francesas y con algunos jefes guerrilleros. Todos ellos habían sufrido un hondo desengaño al ser rechazados a posición secundaria mientras se daban las PREBENDAS A LOS SUPERVIVIENTES DEL VIEJO RÉGIMEN, entusiastas godoyistas que habían sido vapuleados por las tropas napoleónicas.

Así es como en el seno de la masonería y del carbonarismo, endémicos de la época, se preparó la larga etapa del Ejército liberal en España Y en 1820 los oficiales de dicha tendencia se acabarían pronunciando contra el absolutismo real  y harían ACEPTAR AL MONARCA  LA CARTA CONSTITUCIONAL. 

Todos estos acontecimientos que convertirían en faro de la revolución del que partieron los rayos que encendieron movimientos análogos en Portugal e Italia dejaron a UNA EUROPA ATÓNITA;  SIN EMBARGO  EL PAÍS CONTINUÓ ADSCRITO A SU CREDO TRADICIONAL.  Ello explica la intrascendencia de la batalla política  que libraban en Madrid las dos nacientes ramas del árbol del liberalismo español conocidas como: DOCEAÑISTAS Y  EXALTADOS.

Mientras tanto cierta tendencia reformista y foral  reflejada en EL MANIFIESTO DE LOS PERSAS (1814) produjo un levantamiento en el campo del Norte de España en 1822, especialmente violento en Navarra y Cataluña, donde quedó constituida la REGENCIA DE URGEL. 

Puestas así las cosas, CON LOS EXALTADOS EN EL PODER,  amenazados los derechos señoriales y burgueses, algunos capitalistas se vieron amenazados por los primeros conatos de agitación obrera que registró la historia de España: BASTO, PUES,  UN SIMPLE PASEO MILITAR DEL EJERCITO FRANCÉS (Conocido como los Cien Mil hijos de San Luis) para desmontar el aparato de la segunda experiencia constitucional en España) en 1823.  De nuevo LOS LIBERALES VOLVERÍAN A CONOCER UNA OLEADA DE PERSECUCIÓN Y DEPURACIÓN, RÉPLICA AGUDA A LAS QUE ELLOS MISMOS ACABABAN DE EJERCER.  La mayoría partió hacia el exilio siguiendo el ejemplo de tantos otros movimientos políticos españoles.  Pero la Constitución de 1823 se caracterizó porque sus constitucionalistas eran  GENTE JOVEN DESEOSA DE NOVEDADES los cuales posteriormente descubrirían EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO en Francia y sobre todo en  INGLATERRA DONDE LIBERALISMO Y ROMANTICISMO SE DIERON LA MANO, y bajo su influencia regresarían a España en 1833.

Mientras tanto ALGO ESTABA CAMBIANDO en la península, en el seno del partido realista: La fracción más importante conocida como LOS APOSTÓLICOS, comenzó a desconfiar de Fernándo VII por diversos motivos tales como: (1) su indulgencia respecto a los elementos moderados del ejército,  (2) por el crédito a los funcionarios afrancesados, (3) por rechazar en bloque a oficiales y tropa del Voluntariado Realista de 1822-23, (4) por rehabilitar el tribunal del Santo Oficio.

Este GRUPO DE APOSTÓLICOS PUSO SUS OJOS EN LA PERSONA DE  CÁRLOS DE BORBÓN,  hermano y probable sucesor de Fernándo VII.  Esperaban que dicho Cárlos acogiera la integridad de su movimiento empeñado en la defensa del ideal católico español  en perfecto acuerdo con la tradición foral del país.

La ruptura entre Fernando VII y los apostólicos ocurrió en 1827 con motivo del alzamiento catalán de los “malcontents” (agraviados).  Tras estos acontecimientos Fernándo VII, al  no desear caer en el sistema liberal ni en el carlista, volvió a gobernar dictatorialmente apoyándose en una afecta burocracia “ilustrada” cuyos tentáculos alcanzaban a los banqueros afrancesados en el exilio a los industriales del algodón de Barcelona a los comerciantes de Cadiz y a ciertos grupos de emigrados LIBERALES MODERADOS.

La fórmula del liberalismo moderado era la fórmula que apoyaba la burguesía periférica y los hombres de negocio que empezaban a surgir en Madrid al compás del incipiente desarrollo de la economía nacional, fue una tendencia burocrática fernandina para orillar el violento choque que se presentía entre exaltados y carlistas y proclamar los derechos sucesorios de la recién nacida princesa Isabel (1830). Dicha proclamación no fue el resultado de un mero cabildeo cortesano sino producto de gran estrategia.

El levantamiento Carlista de 1833, estando su viuda  M.Cristina de Borbón  como regente, se localizó  en las regiones donde el  ESPÍRITU FORAL  era más FUERTE  y los campesinos gozaban de relativa independencia económica tales como Vascongadas, Navarra, Aragón y Cataluña.   Ello obligó al gobierno a acentuar sus disposiciones liberales y el poder fue confiado a los “MODERADOS” :es decir a los LIBERALES DOCEAÑISTAS Y BURÓCRATAS ILUSTRADOS  que creyeron hallar la panacea a los conflictos que dividían al país promulgando el “Estatuto Real” que salvaguardaba el principio monárquico y permitía la intervención de las clases adineradas en el gobierno del país, lo cual precisamente resultaba ser el IDEAL BURGUÉS:  La nueva clase social que entraba en una época de gran empuje con la introducción de las primeras máquinas de vapor.

Sin embargo este régimen moderado  se frustró ante la virulencia de las pasiones desatadas por la guerra civil que asolaba el Norte de España y los carlistas tenían en jaque a las desorganizadas columnas del ejército de la regente Cristina.  En las principales ciudades sobrevenían feroces explosiones anticlericales motivadas por oscuros resentimientos seculares y por la propaganda demagógica de los liberales exaltados.  Entre 1834 y 1835 numerosos conventos fueron quemados y saqueados.   Lo mismo ocurrió  en los grandes monasterios que todavía dominaban la vida rural del país. 
Aprovechando dicha situación el ministro MENDIZÁBAL  dispuso una idea antigua de Carlos III y Carlos IV, así como vivamente defendida por  la familia liberal desde 1812 desde las Cortes de Cádiz: se trataba de LA DESAMORTIZACION DE LOS BIENES DEL CLERO.  Sin embargo aunque pudo tratarse de una verdadera reforma agraria que estabilizase la suerte del campesinado castellano, extremeño y andaluz, tan solo se limitó a ser una TRANSFERENCIA de la Iglesia a las CLASES ECONÓMICAMENTE FUERTES, de la que el Estado sacó menor provecho y los labradores gran daño.

Consecuencias inmediatas de tal medida fue la CONSOLIDACIÓN DEL LIBERAL  (los conservadores se apuntaron al carro liberal y se vincularon por interés a la causa de Isabel II) Y LA EXPANSIÓN DE UN  NEOLATIFUNDISMO MUCHO MÁS PODEROSO Y EGOÍSTA QUE EL CREADO EN LOS SIGLOS XIII a XV.

La Constitución de 1837, una de las más liberales de Europa,  supuso un nuevo deslizamiento hacia la izquierda, expresión de la inquieta minoría progresista (los antiguos “exaltados”, minoría que contaba con la adhesión de unos cuantos intelectuales, de varios jefes de alta graduación militar y de las masas del recién nacido proletariado industrial.  Todo ello adobado por la desmoralización del partido carlista tras perder algunas batallas en la guerra civil que hicieron del progresismo un partido muy ambicioso.  Su jefe, el general Espartero se atrevió a enfrentarse a la regente María Cristina y obtener su renuncia. 
Como se trataba de una victoria de obreros y menestrales contra la burguesía urbana llamado el gobierno de los espadones, y puesto que nadie tenía autoridad:ni la Corona, ni los partidos ni el pueblo alguien había de ordenar el gobierno respaldándolo con las bayonetas del ejército.  Fue en este punto que Espartero empezó la trayectoria del militarismo romántico español acompañado de diversos sangrientos pronunciamientos.

El gobierno de los progresistas y de Espartero (1840-1843) no resultó convincente pues la burguesía, especialmente la de Barcelona no podía perdonarle el apoyo que daba a los obreros mientras estos le exculpaban del incumplimiento de sus promesas.  En aquellos momentos Cataluña era punta de lanza del dinamismo político español y la situación degeneró muy pronto en abierta oposición entre la Regencia y los barceloneses y cuya ciudad fue bombardeada por las tropas del gobierno en 1842.

Todo ello provocaría la caída de  Espartero pues fue la propia Barcelona la que ofreció el poder a los elementos moderados.  De este modo Cataluña salió desilusionada de la prueba: había creído poder dirigir la política española a través de una Junta Central y se encontró sitiada, vencida y amordazada por un permanente estado de guerra.  La única compensación fue que la burguesía tuvo las manos libres para industrializar la región.

El gran periodo moderado  (1844-1868) fue una época gris en el sentido político, bajo la nueva  Constitución de 1845 conservadora y censitaria.  Los gobiernos se fueron sucediendo bajo el mando unas veces visible y otras oculto del “espadón del moderantismo”: Ramón Narváez.

 El episodio de “La Vicalvarada” en 1854, de corte liberal entrañó la brusca aparición de las masas urbanas en  la escena política que al amparo progresista del movimiento democrático europeo de 1848, lo cual desencadenó una oleada de prosperidad a causa de la conjunción de diversos factores tales como  la guerra de Crimea y la aparición de movimientos obreros ámpliamente organizados. 
Así Cataluña asistió a la primera huelga general declarada por los trabajadores para arrancar del gobierno, donde DE NUEVO se hallaba ESPARTERO, el derecho de asociación (1855).  Andalucía y Castilla contemplaron extensas manifestaciones de campesinos debido a la terrible condición en que habían caído desde que la Iglesia hubiera perdido sus bienes y estos pasaran a manos de capitalistas sin escrúpulos.  Con todo, el gobierno de Espartero no pudo resistir ni las presiones de base ni las intrigas de las alturas …y se esfumó el bienio de la Vicalvarada. 

De nuevo la devoción liberal del Ejército facilitó una nueva apertura política intermedia entre progresistas y moderados en la que brilló el general Leopoldo O’Donnell frente a las desviaciones conservadoras de Narváez y su equipo.  En realidad se trataron de disputas fruto de un entretenido juego personalista en las que se dirimían ambiciones de bajo cuño estimuladas por la desgraciada intervención y sus consejeros en la vida política.  El balbuciente parlamentarismo español aún tenía que seguir contando con los caciques para hacer verosímil el supuesto palenque constitucional.

Durante aquella generación moderantista isabelina se garantizó un nuevo orden agrario con lo cual se duplicó la superficie cultivada si bien  ello no sirvió para mejorar el nivel de vida del campesinado, más bien se creó una creciente masa de proletariado agrícola.  Tampoco se pudieron aplicar en gran escala los sistemas de regadío en tierras de secano a falta de capitales inversores en tal menester, al igual comprometió  el porvenir de la red ferroviaria española. 

Sin embargo a esta época corresponden las primeras grandes iniciativas de una política hidráulica eficiente (Canal de Urgel, 1860).  La industria ligera e afirma en Cataluña siguiendo la estela de la textil  algodonera.  Se trata de una industria casi doméstica y dispersa pero llevada adelante con enormes sacrificios individuales e inquebrantable voluntad de triunfo.   El vapor se impone en todo el país provocando un tirón de la gente del campo hacia la ciudad y Barcelona  crece desordenadamente.  En cambio, la industria pesada se sitúan a lo largo de la costa cantábrica, Asturias y Vizcaya donde la abundancia de hulla y mineral de hierro, explican el funcionamiento de altos hornos y fundiciones de metal.

El país solo pedía al gobierno que se inmiscuyera lo menos posible en la vida económica, excepto para garantizar su futuro contra la competencia extranjera.
Se aprovechó el apaciguamiento de la discordias civiles para darle al país una nueva estructura administrativa donde se fijaron las bases de la hacienda, de la instrucción nacional y del orden público con la fundación en 1844 de la Guardia Civil para mantener el orden en el campo y en la ciudad, no solo contra bandoleros, criminales, contrabandistas y salteadores sino contra los campesinos sublevados por años de miseria y los obreros mediatizados por leoninas condiciones laborales.  Todo ello hizo eficaz a una organización provincial nacida en 1833 como instrumento de combate contra el carlismo.   El concepto de PROVINCIA resultó ser la quintaesencia del liberalismo centralizado y en ella se acabó de moldear la mentalidad del funcionario público, que en esta época no brillaba, precisamente, por su ilustración e integridad.

La eliminación de toda posibilidad de cambio a derecha o a izquierda, la corrupción administrativa y la frivolidad del trono redujeron al partido a unos cuantos hombres desgastados y a una escueta estructura burocrática.   Su caída fue provocada por un ejército, aun liberal, que también arrastró a la realeza , con la cual ni los mismos prohombres del grupo conservador, Cánovas del Castillo entre ellos, se avenían ya a tratar.   Pero el pronunciamiento de 1868 alcanzó un desarrollo mayor de lo previsto por sus cabezas tales como: Prim, Serrano y Topete.

El movimiento de la ESPAÑA CON HONRA, desembocó en un levantamiento revolucionario general que intentó una experiencia singular en la vida española del siglo  XIX, la de dar al país la posibilidad de gobernarse a sí mismo.

La primera experiencia democrática puso de relieve la BUENA VOLUNTAD DE UNA MINORIA Y LA INDISCIPLINA DEL PUEBLO,  sometido a presiones mucho más tremendas que las que requerían su intervención como simple coeficiente en la vida pública a través del sufragio universal.

De nuevo el carlismo rebrotó  en Navarra y Cataluña como herencia directa de la insatisfacción del campesinado católico del norte.  Los gobernantes de turno tuvieron que luchar con el AMBIENTE DE ESCISIÓN (de bandería) que machacaba toda acción conjunta, contra la PEREZA MENTAL DE LA BUROCRACIA Y CON EL INFANTILISMO MISTICO DE LAS NUEVAS IDEOLOGÍAS CRECIDAS AL CALOR DE UNA INESPERADA LIBERTAD.

 En pocos años el federalismo  se adueñó de la costa mediterránea y andaluza, mientras el extremismo obrero  latía al reflejo de la Primera Internacional.  A la sombra de la doctrina de Proudhon y Bakunin a través de las obras de Pi y Margall , esta corriente encontró adeptos entre los braceros andaluces y obreros catalanes.
Del Gobierno  Provisional de Juan Prim a la monarquía de Amadeo de Saboya   (1871-1873) el país conoció un vértigo político digno de su exaltación y de los problemas que sufría, sobre todo el agrario y el obrero.  Las soluciones se agotaron enseguida hasta desembocar en un frenesí cantonalista contramarca del foralismo carlista.
Tras  tan manifiestas divergencias,  inmersos en plena guerra civil tanto en la península cómo en Cuba, sólo fue posible arbitrar una fórmula que hiciera un estado viable y capaz de cobijar imparcialmente a todos los españoles: el de una monarquía legítima ampliamente constitucional.  Esta fue la idea que preconizó  Antonio Cánovas del Castillo y que impuso, tras la liquidación de la República por el golpe de Estado de Pavía (1874), la restauración de los Borbones en la persona de Alfonso XII.

  Esta Restauración se trató básicamente de UN ACTO DE CONFIANZA, o de fe,  en la convivencia hispánica. CANOVAS quiso hacer un Estado legal respaldado por las fuerzas vivas del país: propietarios agrícolas, industriales y burgueses y por un ejército sin veleidades de pronunciamientos.   Por tanto su política fue conservadora sin más concesiones que las necesarias para dar al juego parlamentario una vertebración dialéctica activa. El hecho que obtuviera la colaboración del antiguo jefe liberal, P. Mateo Sagasta, para establecer un turno pacífico en el poder, acredita su sagacidad de estadista.

LA RESTAURACION  prestó un decidido impulso al equipamiento industrial.  Partiendo de la legislación librecambista de 1869 impuesta por el ministro Figuerola, el país salió del atolladero al que había sido conducido por el proteccionismo de la década anterior abriendo las riquezas minerales de la Península a la voracidad de las finanzas extranjeras.  Cobre, plomo y hierro fueron embarcados con destino a Francia, Inglaterra y Bélgica.   De esta manera se hizo frente a la instalación de nuevos ferrocarriles, al desarrollo de los servicios públicos, a la ampliación de la industria textil catalana y a la creación y expansión del complejo industrial y financiero de Vizcaya.  Gracias a los beneficios obtenidos con la venta de hierro los vascos en  20 años subieron al primer puesto hispano de la industria pesada, el transporte marítimo y la banca.  Por su parte la potencialidad financiera catalana quedó plasmada en la Exposición Internacional de 1888 y el desbordamiento de Barcelona fuera de sus muros medievales. 

LA SUPERESTRUCTURA GENERAL ESPAÑOLA PRECONIZADA POR CÁNOVAS, QUEDÓ MINADA POR SU BASE, LA DE LA ESCASÍSIMA CAPACIDAD DE CONSUMO DE LA MASA AGRARIA.  Contra esta barrera también se estrellaron los esfuerzos del Fomento del Trabajo Nacional de Barcelona así como los desinteresados proyectos de unos cuantos intelectuales como el de un tal JOAQUIN COSTA.  El campo introdujo una fatal cuña en el seno de la vida económica española. 
Con o sin sufragio un pueblo de esquilmados agricultores en lugar de interesarse por la cosa pública tenía que preocuparse más en obtener mayores retribuciones para su trabajo concentrando todos sus esfuerzos en una lucha directa, estéril y agotadora. Se trataba de una primaria organización tribal por completo ajena a las grandes exigencias nacionales, insegura y pronta a levantarse al lado del primer agente provocador o   propagandista subversivo. 

EL ACTIVISMO INTELECTUAL  ESPAÑOL  FLORECIO bajo la reposada capa de la Restauración.   Aparecieron grupos que no se sentían satisfechos con España tal y como era, no solo en el aspecto político, sino en su esencia histórica y en sus relaciones con la cultura europea.
1 -  Uno de estos grupos fue EL EQUIPO DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA, fundada por Giner de los Ríos y otros discípulos y admiradores de Sanz del Río, quien había introducido en España la filosofía de Krause.   (Servidora,  mestiza de ascendencia proletaria y rural mediterranea, tuvo la fortuna de ser educada  en una escuela  enraizada dicha  primera Institución Libre de Enseñanza, bajo uniforme británico y evidentemente privado, a mediados del siglo siguiente (XX)  pero que perseguía los mismos principios e ideales de su alma mater educativa en un marco de libertad.
  Es  decir sin cantar caras al sol, ni puños en alto, sin tocas ni sotanas, ni demás zarandajas propias de las escuelas públicas y religiosas de mediados del siglo XX. http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2016-12-31/historia-british-council-colegio-britanico-madrid-walter-starkie-franquismo_1309642/  Al fin y al cabo la lotería de la vida a veces se muestra generosa con alguno de sus bichejos y parece ser que me vino a tocar  una porción de la susodicha  durante los primeros tres lustros de mi existencia.  Desde entonces sentiría el peso de la seria responsabilidad de “estirar” sus beneficios y compartirlos lo más posible dentro de mis escasas  posibilidades genéticas   y aún peores circunstancias sociales de 1948. Afortunadamente la  llegada de la vejez me ha liberado de dicha carga y ello es de agradecer.)

Antitradicionalista y europeizante la  “intelligentsia krausista” preparó la intelectualidad española insatisfecha del siglo XX, deseosa de nuevos horizontes científicos, de incorporarse a Europa, para ello España debía rehacerse no según la tradición católica, sino con las líneas apenas esbozadas de un pasado singular y que volcó sobre Castilla el aluvión de novedades, en particular germánicas, que renovaron y revolucionaron las cátedras universitarias. 

2 - Otro grupo intelectual fue el catalanista, heredero del provincialismo del siglo XVIII y del espíritu literario de las promociones románticas y del desastre moral del federalismo y del carlismo.  El catalanismo no negó a España en cuanto a realización histórica pero negó la interpretación que de esta historia había dado el liberalismo centralizador, el ajuste de la marcha del país al ritmo de Castilla y las consecuencias políticas y económicas que se desprendían de tales hechos.  Desde sus primeros años se trató de un movimiento de juvenil optimismo expresado según una mentalidad e idioma distintos al castellano, pero no por ello menos necesariamente hispánico.
3 – Otra fuente de activismo la constituyó el movimiento proletario acaecido como irradiación de la corriente socialista general europea con las variantes propias de las circunstancias y de la idiosincrasia de las masas obreras españolas. (Me parece que mi progenitor debió  simpatizar con esta corriente).  Se fundaría en Barcelona la Federación Regional Española de la Internacional (1870) de declarada tendencia anarquista.  Esta corriente se difundió por Valencia, Murcia y Andalucía mientras que el grupo madrileño se orientaba hacia la posición autoritaria marxista.

DISUELTA “LA INTERNACIONAL”  en 1874, este grupo engendró sucesivamente al Partido Socialista Obrero Español (1879) y a la UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES (1888) Su organizador fue un tal Pablo Iglesias.   El socialismo obtuvo más seguidores en la cornisa cantábrica mientras que en Cataluña, Valencia y Andalucía prevalecía el ideal sindicalista, pero sobre él se sobrepusieron grupos de anarquistas de  diversas procedencias dispuestos a liquidar el mundo burgués mediante actos de violencia personal.  Entre 1892 y 1897 Barcelona fue teatro de una endémica manifestación terrorista, que mucho antes de la guerra callejera de 1917 a 1922 le dieron triste fama en los anales de la subversión mundial.  Esta expansión anarquista le costó la vida a Don Antonio Cánovas, el primero de los presidentes del Consejo que había de ser inmolado en aras de la batalla social.



20 - LA CRISIS DEL SIGLO XX hasta 1934.

Durante la primera mitad del siglo XX, España fue sacudida por una profunda crisis, versión regional de la crisis general europea de la centuria, si bien hay algunas facetas del proceso que afectan exclusivamente a la vida española. Así tenemos que el desasosiego español se manifestó mucho antes que el europeo (imagino que debido a la convivencia durante tantos siglos entre tanta diversidad) en plena época del dorado y prosaico fin de siglo.  Aunque muchos indicios apuntaban hacia un hondo cambio espiritual, este cristalizó al amparo de la derrota experimentada por España ante los Estados Unidos en 1898. 

Cuando el frívolo optimismo oficial y el fácil patriotismo callejero dejaron paso a una consternación universal, que para unos significó un simple rellano para otra etapa intrascendente y para otros trocó en sentimiento de humillación y vergüenza que se traduciría en jurada voluntad de cambio, bien por los caminos de la exaltación nacionalista, bien por los del internacionalismo revolucionario.  Ambos grupos estaban de acuerdo en que el gobierno, la sociedad, la vida cursi y boba, el engaño, la rutina y la pereza, no podían seguir sin provocar la extinción de una España que no les gustaba tal como era y era preciso europeizarla a toda costa; si bien existían divergencia de miras entre los “periféricos” catalanes  y  los castellanos. 
El impacto de esta inquieta mentalidad en la masa española suscitó una recuperación literaria e intelectual de primer orden que no cedió a lo largo de los decenios sucesivos pero contenía ideas explosivas capaces de hacer saltar al país en pedazos que sólo trascenderían a la política hacia 1917, tras una digna elaboración filosófica e histórica.

En el ápice de la polémica intelectual y del juego político se llegó a posiciones especulativas abocadas al mutuo separatismo ideológico que no dejaron de ser APROVECHADAS POR LOS CAPTADORES DE FÁCILES ENTUSIASMOS.  La estricta realidad de los hechos revela, dentro de la corriente nacionalista mencionada anteriormente, una intervención catalana en la vida científica, social y económica de España superior a cualquiera de la que tuvieron en el pasado. En el fondo de este asunto se debatió no solo la posibilidad de admitir una cultura autóctona y auténtica como representativa de una modalidad de lo hispánico, sino también la posibilidad de dar al Estado una estructura eficiente y moderna, cuyos dirigentes, en lugar de politiquear, lo abocaran a la solución de más urgentes y dramáticos problemas del país.  Para cohonestar ambas tendencias los autonomistas catalanes solicitaban un régimen de autonomía.

Su propuesta fue “envidriada” por anquilosadas concepciones y por el temor de que iba a producirse el cuarteamiento del Estado Español surgido del Renacimiento o bien el declive de la misión histórica de Castilla como entidad nacional fundadora del mismo.
El tercer problema fue el religioso.  El liberalismo aristocrático y burgués decimonónico había sido regalista y moderadamente laico; su gran objetivo consistió en eliminar a las Órdenes Religiosas y proceder a la adquisición de sus bienes.  Pero  al mismo tiempo, la Iglesia secular debía ser defendida y protegida por el mismo Estado (Constitución de 1845, Concordato de 1851). Mientras tanto las corrientes democráticas, republicanas y federales predicaron no sólo un anticlericalismo general, sino también y por primera vez en España, una actitud atea.  La escisión que se produjo en el seno del país en 1869 cuando se discutió la cuestión de la unidad católica de España debió repercutir hondamente en el futuro.  Desde 1868, la propaganda antirreligiosa abrió anchos boquetes en el antiguo bloque católico español, sobre todo en las zonas industriales y proletarizadas.   La reacción de la Iglesia fue bastante débil  salvo  el grupo de apologetas dirigidos por Balmes.  Al final tan sólo la personalidad de Menéndez y Pelayo se elevó sobre la vulgaridad para defender la raíz católica de la vida hispánica.

Pese a lo ocurrido en los años de Restauración los gobernantes de principios de siglo  abrieron la mano a la Iglesia mediante la difusión de la enseñanza por antiguas y nuevas congregaciones religiosas.  Un nuevo factor a señalar es el de la vinculación regionalista de gran parte del clero periférico, impulso que suscitó una poderosa corriente de recuperación religiosa.  De focos locales como Cataluña, Valencia, Asturias y País Vasco partió una oleada de restauración litúrgica que halló nuevos arrimaderos  de fervor popular, sobre todo entre la nobleza, la burguesía y las clases medias.

El choque con la primera oleada anticlerical del siglo  se desencadenó en 1901 a remolque de las campañas  francesas y portuguesas.  La demagogia desbordó su cascada sobre las masas proletarizadas  preparó su ruptura con la Iglesia, acusada de ser instrumento de la burguesía y de los propietarios contra sus reivindicaciones de clase.
 Esta psicología de defraudación puede explicar los atentados contra los templos de la reciente historia española a partir de la Semana Trágica barcelonesa de 1909.   Sin embargo la Iglesia no abandonó el camino que se había trazado: la reconquista de la sociedad por las vías de la educación.

En 1917, año de crisis general en las relaciones laborales, el movimiento obrero católico fue sacrificado y dejado a su suerte.   La actitud de las clases conservadoras respecto a las reivindicaciones obreras fue más intransigente en España que en otros  países europeos a causa de la presencia de un movimiento anarquista desbordante y demoledor.   Todavía está por aclararse el “eterno dilema” si el anarquismo se desarrolló a consecuencia de la falta de visión y dureza del patronato español, o bien si este adoptó su posición de fuerte resistencia ante la tendencia del sindicalismo anarquista a la acción subversiva o declaradamente revolucionaria.  En todo caso, mientras burguesía y gobiernos llegaron a poder negociar con la U.G.T. , socialista, en la vida política y municipal española, el sindicalismo anarquista fue inmanejable.
Conviene distinguir dos corrientes en dicho anarquismo: (1) el SINDICALISMO PURO, de imitación francesa, apolítico y partidario de la acción directa, que se organiza en Barcelona desde 1901 que daría lugar a  C.N.T. en 1918  entre diversas confederaciones obreras. Y  (2)  EL ANARQUISMO MILITANTE , corriente decaída tras el fracaso del terrorismo individualista de fines de siglo pero que poco a poco fue adueñándose del sindicalismo laboral hasta someterlo, a partir de 1909, a sus ideales de revolución social, cataclísmica y definitiva.    Así se fue concretando el anarcosindicalismo, cuya simbiosis hicieron indestructibles las luchas callejeras barcelonesas entre 1919 y 1923, donde sindicalistas, anarquistas teóricos, profesionales del terrorismo, y pistoleros se mezclaron en uno de los conjuntos subversivos más explosivos, y todavía menos estudiados, del complejo social europeo surgido de la primera guerra mundial o de 1914.  Gente dispuesta a arrebatar el poder de manos de la burguesía  y de sus fuerzas coactivas, a aniquilar el Estado en un gran empujón revolucionario y a iniciar una vida de propiedad colectivizada en el seno de municipios libres, de economía agraria y patriarcal.  UNA UTOPÍA DESMADEJADA, SIN PARANGÓN POSIBLE ENEL MUNDO, PURA REACCIÓN DEL CAMPESINO ANALFABETO TRANSFORMADO EN OBRERO MECANIZADO DE UNA EMPRESA URBANA.

El rasgo hispánico de las crisis agrarias  continua a principios del siglo XX fue un problema orillado por los gobiernos de partidos que se turnaban en el poder y seleccionados por los grandes propietarios,  y por la Primera Guerra Mundial cuyas demandas de productos del campo y materias primas ofrecieron una solución momentánea con sus demandas, si bien la caída de precios y el desempleo subsiguiente agravaron el ya inquietante horizonte del campo español.
Las demás facetas de la crisis hispánica son idénticas a las europeas generales, tales como la diversidad de miras entre dirigismo y libertad económicos, entre autoritarismo y democracia, entre propiedad privada y colectivización  de los medios de producción, entre concepción humanista y concepción materialista de la vida.  Pero dado el temperamento hispano y la entidad de los problemas aludidos SE DESARROLLARON EN SUELO PENINSULAR CON UNA VIOLENCIA EXTREMA .
Hasta 1936 se intentaron tres soluciones para vencer las dificultades con que tropezaba la organización de la sociedad española.  La primera bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931) con la aplicación correcta del régimen parlamentario tal y como se representaba en la Constitución de 1876 y como Cánovas, su autor, no  había querido desarrollarlo.  El artífice de esta política fue Antonio Maura cuya gran idea consistió en la reforma de la administración local con intención de descuajar el caciquismo en Castilla y dar cabida a los deseos autonomistas en Cataluña, pero la EXPLOSIÓN OBRERISTA  DE 1909 EN BARCELONA, PRESENTIDA DESDE 1901, PERO NO EVITADA POR QUIENES CONSIDERABAN EL PROBLEMA OBRERO BAJO UNA ÓPTICA DE ORDEN PÚBLICO, determinó el FRACASO DE LA POLÍTICA DE MAURA.  Una política de izquierda, preconizada por José Canalejas, representó algunos avances por un espacio limitado de tiempo.  Su asesinato y la declaración de la Primera Guerra Muncial cancelaron aquella esperanzadora experiencia reformista. 
Pese a que España se mantuvo neutral durante la guerra del catorce, esta provocó el desquiciamiento de una sociedad decimonónica.  El doble chorro que se inyectaba desde los campos de batalla de Europa tales como dinero para abastos e ideas para mantener la fe en la lucha, alentó el proceso de transformación de la sociedad española.
Incluso el EJÉRCITO experimentó el impacto subversivo y en su seno se constituyeron las JUNTAS DE DEFENSA.  Sus actos y proclamas contribuyeron a demoler los principios en que se basaban los gobiernos parlamentarios atosigados por las reivindicaciones políticas, sociales y autonomistas.  En 1917 esta situación hizo crisis y la huelga obrera de aquel año fue sofocada por el Ejército y la burguesía catalana, que acaudillaba un movimiento de renovación política y que se dejó arrastrar por las APETITOSAS ALAMEDAS DEL PODER.

Durante la crisis de 1917, con años de exasperación insolidaria e invertebrada, cada porción dela sociedad buscó soluciones drásticas tales como las del SINDICALISMO OBRERO ENTREGÁNDOSE A UNA CIEGA LUCHA EN LAS CALLES, LUGAR TAMBIÉN  ELEGIDO  POR LOS ELEMENTOS MÁS REACCIONARIOS DE LA BURGUESÍA , ESPECIALIZADOS EN LLAMAR AL EJÉRCITO EN SU AUXILIO.

Así nos encontramos con el REGIONALISMO CATALAN que había recibido una primera estructura política en la Mancomunidad de Cataluña (1913), reclamando un texto legal definitivo en sus campañas de autodeterminación, derivadas del presidente Wilson y el RADICALISMO CASTELLANO, acechando a la menor ocasión para echarse sobre cualquier gobierno. Y TODOS A CORO, EXCLAMANDO QUE DEBÍA BUSCARSE UNA NUEVA SOLUCIÓN POLÍTICA. 
Contrariamente a las previsiones de muchos, la solución fue el establecimiento de una DICTADURA por el general  Primo de Rivera en 1923.  Se derogó la Constitución de  1876  y quedó roto el mismo principio de legitimidad de la corona.  Pero en aquellas circunstancias: terrorismo, campañas coloniales desfavorables, disgregación del Estado.  Tanto monarca como ejército creyeron que debían intervenir y reorganizar la vida del país.

Se trataba de un momento propicio para intentarlo pues el Occidente europeo se reorganizaba en el sentido conservador y Mussolini ya había dado su golpe sobre Roma.  Primo de Rivera aplicó un sistema de gobierno paternalista puramente defensivo que vivió lo que duró la oleada de prosperidad general tras la Primera Guerra Mundial del 14.  La CRISIS ECONÓMICA DE 1929 LE ALEJARÍA DEL PODER.  Su caída reveló la inmensidad de su fracaso, pues casi todo estaba por hacer y los problemas sociales se habían enconado aún más  a causa de su persistencia y unidos a la OLEADA DE RADICALISMOS QUE LA GRAN CRISIS SUSCITABA EN TODA EUROPA.

LA MÍSTICA DELA REFORMA REVOLUCIONARIA, generalizada en buena parte del pueblo en 1931 dio vida  a la TERCERA SOLUCIÓN: LA SEGUNDA REPÚBLICA.  Llevada al poder gracias a un inicial movimiento de entusiasmo popular, preconizó un Estado democrático, regionalista, laico y  abierto a amplias reformas sociales.   Se trataba de un  sistema conveniente a una burguesía de izquierdas, a una clase media liberal y de menestralía, que eran PRECISAMENTE LAS FUERZAS “MENOS VIVAS” DEL PANORAMA ESPAÑOL DE LA ÉPOCA, EXCEPTO EN ALGUNOS TERRITORIOS PERIFÉRICOS COMO CATALUÑA.

El camino de la República fue totalmente OBSTACULIZADO por las presiones de los OBREROS SINDICALISTAS (sindicalistas de la C.N.T. inducidos por la mística de la Tercera Revolución y por los socialistas de la U.G.T. inducidos por el revolucionarismo marxista) así como por la REACCION DE LOS GRANDES LATIFUNDISTAS  (Sublevación de Sanjurjo en 1932), así como por  los CATÓLICOS que se sentían amenazados en sus conciencias.  El conjunto de todos ellos contribuyeron a hostilizar y MINAR LA SEGUNDA REPÚBLICA.

Sobre estos profundos desgarrones en la piel de toro hispánica, no cayó otro bálsamo que el de LA APOLOGÍA DE LA VIOLENCIA, aprendida de la Alemania de Hitler, de la Italia de Mussolini, de la Austria de Dollfuss, de la Rusia de Stalin e incluso de la Francia de febrero de 1934.  EUROPA SE ECVHÓ SOBRE ESPAÑA, ENTURBIÓ SUS OJOS Y LA PRECVIPITÓ HACIA LA TREMENDA CRISIS DE OCTUBRE DE 1934 EN CATALUÑA Y ASTURIAS.  De todo ello saldría con una MENTALIDAD REVOLUCIONARIA TANTO EN LA IZQUIERDA COMO EN LA DERECHA Y DE LA MISMA MANERA EN QUE MUCHAS GOTAS DE AGUA FORMAN UN TORRENTE, LOS HISPANOS SE DEJARON ARRASTRAR HACIA EL DRAMÁTICO TORBELLINO DE JULIO DE 1936.




  
Producto del cual es mi generación, ya anciana y  aparcada como inútil por sus descendientes por tal motivo, al margen de género, lo cual  también influye en algunos casos bastante negativamente. Siento mucho que tantos descendientes ignoren la carga histórica que portan sus genes por el simple e inmaduro factor  de confundir  sus deseos con los  hechos  que su  perezosa ceguera va a decantar en el futuro. 
Con la sana voluntad de transmitir,  como eslabón de una cadena helicoidal sociocultural,  he copiado el presente texto que aparece dividido en el blog del Otoño casi Invierno y de un tirón en el blog del Brasero de Invierno. Se trata de un resumen  180 páginas en 43 intentando no perder el hilo ni la narrativa de los hechos expuestos por D. VICENTE VIVENS VIVES en su  libro: APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE ESPAÑA, escrito ocho años antes de su fallecimiento en 1960.



6 comentarios:

  1. UNA ASPIRACIÓN previsoria: Que por mi persona que no queden más cuestiones pendientes de materializar de las que mi consciencia aún me avise.
    En otras palabras, debe tratarse de perseguir el arte de cultivar una despedida, o fallecimiento digno para cuando llegue su momento.
    Seguramente la previsión (PRE-VISIÓN) tan solo se trate del fruto de una enormidad de temores albergados por los más diversos, e incluso ridículos o injustificados motivos, siempre con propósito de posterior liberación con mayor o menor dificultad a lo largo del camino iniciado el Solsticio de Invierno de 1948 hasta la fecha.

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  2. Lo de Cataluña tiene tiempo...Y ya sabes lo que sucede con la palabra escrita o con los hechos narrados: Que hay quienes la quieren interpretar según sus intereses...Lo anterio es válido para cualquier país, región, planeta...

    Besote guapa

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    1. MANUEL. Ciertamente. Ahora hace falta que no pierda el corazón, puesto que la cordura se aplica de forma aleatoria entre nuestro género.
      Lo triste es que para que cualquier colectivo avance necesita sentir la panza llena y su cerebro bien amueblado. ¿Acaso será pedir demasiado, o es que sencillamente ando cansada de demasiada reiteración por doquier?

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  3. Buen repaso el que has hecho. Y provechoso.
    Un saludo, Emejota.

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  4. CAYETANO. Te agradezco la opinión de corazón, profe. Vaya como me he esforzado!, aunque pudiera haber salido mejor.

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  5. Un trabajazo el que has hecho...
    Me voy a poner a investigar ahora mismo, si en la masonería solo entran hombres o también últimamente mujeres, siempre tengo la duda y siempre se me olvida mirar...
    :)
    Besos y salud

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Gracias por tu tiempo.