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lunes, 21 de agosto de 2017

ASPECTOS FEMENINOS EN LOS SIGLOS XV Y XVI

EXPOSICIÓN DE LA MISOGINIA  DURANTE EL TIEMPO DE GERMANA DE FOIX (S. XV Y XVI)
Entresacada del libro dedicado a dicha reina y escrito por Rosa E. Ríos LLoret, Ed. Biblioteca Valenciana.

Representa el sentimiento de  la mitad de la población, en este caso el género femenino, impreso en el inconsciente colectivo de la sociedad del s. XX. Las sociedades evolucionaban muy lentamente a lo largo de la historia pasada, lo cual unido a que en la península medio siglo de dictadura pazguata supuso un paso atrás en la educación y cultura de dicha parte de la población…..con excepciones que solo sirven para confirmar la regla expuesta.   El texto intercalado en granate es de cosecha propia,  el de una persona nacida en 1948 y que tuvo la oportunidad de observar de forma directa o implicada mediante conversaciones en las que sus ancestros le narraron todo lo acontecido en sus vidas desde principios del dicho siglo, incluso finales del anterior, hasta su nacimiento. Así le ha resultado posible  cotejar  las consecuencias de lo expuesto en el texto que acaba de leer.  La filmoteca nacional ampliaría y nutriría sobradamente la presente exposición.
De golpe y porrazo la era tecnológica ha imprimido una velocidad inaudita e inesperada al paso del tiempo a partir de la octava década del siglo pasado y quienes hayan nacido más tarde, como mis nietos, quizás desconozcan incluso desprecien por obsoleto el sustrato del que proceden. Seguramente no se tomarán la molestia de leer el texto que acabo de mencionar, pero al menos es mi voluntad que quede constancia de este pequeño resumen en la red, por si acaso en algún momento pudiera resultar de alguna utilidad.

LA DONCELLA.

La educación de la mujer en el siglo XV estaba marcada por etapas “naturales”: doncella, casada, viuda.  Por lo tanto sus obligaciones y conocimientos  diferían conforme a dichas etapas si bien  existían unos fundamentos de conducta que eran para siempre y que organizaban la vida de cualquier mujer en todo  momento de su existencia.  Por tanto la educación femenina se dirigía a que aceptaran  y cumplieran dichos principios. Educación y enseñanza debían estar orientadas a formar mujeres virtuosas, no sabias.  Para que la doncella a partir de los diez o doce años fuera discreta y disciplinada se aconsejaba el uso de la vara en la espalda “para que no hablen a voces ni se rían disolutamente, para que traigan los ojos bajos y no miren muy ahincadamente a alguno en la cara.  Mas si alguno les habla respondan honestamente y tras responder bajen los ojos en tierra aunque sea su hermano o pariente.”
La finalidad de toda joven, que era el matrimonio, la obligaba a mostrarse, a  hacerse ver para intentar conseguir ese objetivo vital que era la boda.  A tal fin tenía que exhibirse y al mismo tiempo permanecer oculta.  Desde la niñez una mujer tenía que aprender a vivir la paradoja de su existencia.  Dentro de sus restrictivas salidas, las más apropiadas eran las que estaban relacionadas con los servicios divinos o con actividades religiosas.
Las pocas mujeres cultas de su tiempo nunca serían iguales a los varones por tanto no se apartaban de lo estipulado para ellas: prepararse para ser esposas sufridoras y madres abnegadas que se dediquen exclusivamente a las tareas domésticas y reproductoras.  Serán cultas y refinadas pero confinadas a espacios íntimos y cerrados en los que puedan leer o practicar sus devociones.   Se trataba de una élite religiosa, no laica.  Sobre ello hace una cita un tal Gómez Molleda genuinamente hispano, de las que “supieron no dedicarse demasiado al estudio como para no marchitar su sexo sino dedicarse a labores propias de su sexo como hilar, tejer, coser o cocinar.  Saber leer resultaba útil para que conocieran los principios de la religión, las vidas de santas y otros libros que las ayuden en su formación cristiana.”
A pesar de ello cuenta la propia  Sta. Teresa que su madre leía a escondidas libros de caballerías, que estaban prohibidísimos a las mujeres honestas,  pero que sabía compaginar esta afición con sus obligaciones de esposa.  De sí misma comentaba lo siguiente:  “comencé a quedarme en costumbre de leerlos y parecióme no ser malo con gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque escondida de mi padre.  Era tan extremo lo que en esto me embebía que si no tenía libro nuevo no me parecía tenía contento”
Curiosamente disculpa a su madre porque “pese a leer dichos libros no perdía su labor” mientras que de su padre llanamente decía que “era aficionado a los buenos libros”.
El fin de toda doncella era el matrimonio y este se conseguía gracias a la dote o al linaje. En cuanto al amor, se podía conseguir mediante la belleza y las dificultades que ellas pusieran en otorgarlo.  El conocimiento femenino no era un valor en alza y las que, pese a todas las dificultades, accedían a él, aunque fuera en una mínima parte y con toda clase de restricciones, eran acusadas de ridículas, pedantes y orgullosas.   Lo que realmente molestaba de aquellas mujeres no era tanto su pedantería como su indocilidad, una indocilidad más difícil de contrarrestar que la oposición de las ignorantes. 
Saber tocar un instrumento, tener una voz agradable, danzar con gracia eran conocimientos necesarios para una dama y conviene distinguir entre danzar que era algo que le permitía exhibirse castamente en público y bailar porque esto último que era otra historia en absoluto bien considerada en una dama.

En el reino de Valencia la virginidad femenina poseía un rédito importante.  En los Fueros de Valencia, Jaume I estableció “lo creix” en razón de la virginidad de la mujer en el momento del desposorio.  Dicha "creix o creisiment" era un “aumento” que el marido daba a la mujer, equivalente a la mitad de la dote que ella aportaba, y que la esposa no adquiría hasta la consumación del matrimonio.  A la muerte del marido, ella lo poseía en usufructo mientras no contrajera un nuevo enlace, y al fallecer pasaba a los herederos del esposo.
¿Cuántas mujeres tendrían que disimular estupidez para no llamar la atención?  Esto se convirtió en una tradición oral y conductual heredada de madres a hijas y  fue una constante en el género femenino por no sufrir  el destierro de una sociedad que aún necesitaba. ¿Quién se extrañará que dicha actitud se acabara enquistando en la naturaleza femenina debido a tan necesaria práctica a lo largo de los siglos?  Solo los colectivos o individuos perseguidos por los más diversos motivos a lo largo de la historia podrán  comprender la imperiosa necesidad del disimulo por la supervivencia hasta alcanzar una posición de cierta “estabilidad”.  Lo que ha debido ocurrir es  que un sometimiento de género tan amplio y extendido a través de tiempo y culturas ha devenido en  cierta característica femenina aun vituperada en nuestros días y a la que los varones en la actualidad, no sin razón, tanto parece molestar.  ¿Misoginia encubierta? (Por qué será que recuerdo cierta frase que en mi juventud me parecía inadmisiblemente injusta: aquella  que decía que: “los hijos penarían las culpas/pecados/errores/ de sus padres”.)  Cualquier genocidio, guerra o persecuciones diversas duraron menos  tiempo que el sometimiento interesado por ambos géneros, supuestamente, de la hembra tanto en las culturas orientales como occidentales. …. ahora me viene a la memoria la frase que el archiconocido domador de perros televisivo Cesar Millán adjudica a lo que necesitan los perros por excelencia para sentirse felices conviviendo con humanos: “la sumisión a un líder”……y como “convividora perruna” durante más de treinta años, me guste o no, lo he de confirmar, pero sin cariño ni aprecio  mutuo, por no decir amor y respeto,  la relación pierde toda su gracia ¿Ocurrirá lo mismo entre humanos? ¿Ay, y si la sumisión se tradujera por temor? ¿Donde habré escuchado que el ORDEN resulta más importante que la LIBERTAD? ¿Será dicho orden el concepto originario para la creencia en una divinidad superior? Desde luego a niveles prácticos conviene asumir que cuando algún descerebrado siembra el caos de forma sorpresiva e indiscriminada la gran mayoría de la población reclama ORDEN.
Ante semejante perspectiva, no sorprende en absoluto que una mujer de fuerte carácter como  una tal Teresa optara por tomar los hábitos y proceder en consecuencia con su poderosa naturaleza,  al igual  que el único varón que en alguna medida tocaría su corazón bajo el manto del casto discurso de su época y circunstancia se tratara de un pobrecito necesitado  de físico débil y menudo de puro hambriento, superviviente de carencias múltiples, pero con un soñador y místico  “piquito de oro”. (Palabras escritas desde la perspectiva temporal y  tras  profunda observación del comportamiento del inconsciente cultural y colectivo del tiempo que me tocó vivir extrapolado al comportamiento humano ancestral) 

LAS HETERODOXIAS. LAS INFRACCIONES.
 Salvo en muy raras excepciones no se concebía para las mujeres nada más que dos situaciones: el matrimonio o el convento.  El hecho que una mujer llegara a la treintena sin haber optado por uno u otro camino no estaba bien visto.
Para las mujeres, la posibilidad de una vida propia era una quimera hasta el punto que quienes rechazaban estos caminos eran las menos, y aquellas que no se acoplaban a ellos por circunstancias ajenas a su voluntad, eran apartadas por la sociedad.  Este es el caso de las mujeres “sueltas”, sin marido ni padre ni tutela masculina que a menudo se clasificaban casi como prostitutas.
Hasta el s. XVI la ciudad de Valencia tenía fama de que sus mujeres eran diestras en el amor.  Un tal Bandella cita lo del siguiente modo.
“Valencia es una gentil y nobilísima ciudad donde hay bellísimas y preciosas mujeres que alegremente saben enamorar a los hombres.  En toda Cataluña no hay más lasciva y amorosa ciudad que Valencia.  Si por acaso acaece por allá un mancebo inexperto, las mujeres le adiestran en las lides del amor (en este caso, como en la mayoría, se considera amor al simple uso de su sexualidad en beneficio propio) mucho mejor que las sicilianas de más baja condición”. 

En Valencia el burdel tenía una regulación muy rigurosa, que aparecía en los Fueros y recibía el nombre de “Pobla de les fembres pecadrius”.  Ya a finales del s. XIV estaba rodeado de un muro que la reina María mandó elevar para impedir que se escalara.  Parece ser que no se trataba de un lugar particularmente sórdido.  Los hostals disponían de huerto propio y había muchas casas con jardín en las que habitaban las prostitutas que trabajaban por su cuenta. 
Cuenta el caballero flamenco Antoine de Lalaing cundo visitó el burdel de Valencia allá por 1501.
“Después de cenar fuimos a ver el lugar de las mujeres públicas, que es grande como un pueblo pequeño, todo rodeado de muros y con una sola puerta.  Delante de esta siempre hay una horca levantada para ahorcar a los facinerosos que hayan cometido alguna fechoría en ese lugar.  En la misma puerta un encargado recoge los bastones de quienes desean entrar y les advierte que si desean que les guarde los dineros que llevaren encima porque si sufrieran algún robo durante la noche el portero no se haría responsable del mismo.
En este lugar hay tres o cuatro calles llenas de pequeñas casas, y en cada una de ellas hay mujeres ricamente ataviadas con vestidos de terciopelo y de seda.  Habrá alrededor de doscientas o trescientas  y tienen sus casitas adornadas y provistas de buena ropa.  La tasa vigente es de cuatro dineros, de los que se deduce el diezmo, y no pueden pedir más por una noche.  Hay muchas tabernas y casas de comidas.  Debido al calor, la vida en el barrio es incómoda durante el día, y como de la noche hacen día, las mujeres se sientan a la entrada de su casita, donde cuelga una bella lámpara que permite verlas a placer.  También hay dos médicos encargados y pagados por la Ciudad, que visitan a las mujeres para saber si hay alguna enferma de pústulas u otra enfermedad secreta para sacarla de aquel lugar.  He referido todo esto porque nunca había oído que dispusiese de tanta policía un lugar tan vil.”

Sin embargo, todas estas desviaciones del modelo femenino oficial suponían, para aquellas que las practicaran, el alejamiento definitivo de su familia y la proscripción de su linaje.  Las consecuencias de la heterodoxia de las mujeres eran tan terribles que resultaban impensables para una doncella noble, de ahí que la mayoría, aunque fuera en apariencia, siguiera las pautas ordenadas y tradicionales. ¿Será este uno de los pilares de una sociedad inconscientemente hipócrita por antonomasia?
Ahora bien, sin negar la importancia de la vocación, lo cierto es que, a menudo, el convento era la única salida para aquellas jóvenes que no podían casarse según su rango, que no tenían dote suficiente, o para las que su ingreso en él había sido  una situación temporal a la espera de que sus padres o tutores encontraran un marido apropiado, y pasados los años y la juventud, casi olvidadas, habría devenido en un modo de vida estable.
Entre ellas también existían clases: Las clérigas o religiosas con votos  a menudo damas que  disponen de un personal para ellas así como de amplias estancias para sí.  Las legas, dedicadas a las tareas domésticas. Las donadas, muy relacionadas con el mundo exterior. Las escolanas, que esperan pronunciar sus votos pero que en realidad se encuentran allí porque su dote es insuficiente y ello les dificulta un posible casamiento.
Se omite el deterioro moral conventual de la época que no solo afectaba a España sino a toda Europa y no solo era manifiesto sino delirante. -  Uno de tantos frutos  del culto a la hipocresía que la  sociedad oficial establecida,  tan temerosa como ignorante, imponía, pero algún enlace caerá:  p.e. http://www.rtve.es/noticias/20170718/alemania-denuncian-abusos-sexuales-547-ninos-del-coro-catedral-ratisbona/1583143.shtml


Infantes y mujeres eran tratados como seres inferiores y proclives de abuso.  Aún ocurre, ahora se le llama "tráfico de menores" y "trata de blancas".  Dos conceptos sobre los que mi padre me puso en aviso desde la más tierna infancia para que me fuera acostumbrando a desconfiar del entorno porque me debía ver demasiado inocente, o simplemente tonta del bote.  

 ¿A que las cuestiones sobre abusos molestan mucho al clero inocente y libre de semejantes desviaciones, u otras ya indultadas en las sociedades más evolucionadas?  pues algo semejante ocurre con la mayor parte del colectivo femenino, antiguamente acostumbrado a aguantar y agachar la cabeza por conveniencia social acuñada en necedad. Actualmente liberado, gracias a inventos masculinos, por cierto, (la pildorita de marras)  desde el momento que pudo elegir  cuando y como ejercer la maternidad, o rechazarla de plano.  No es de extrañar que algunos elementos juveniles, educadas en la más absoluta igualdad entre los sexos, se muestren levantiscas incluso violentas, sus ancestros deben andar haciendo coro a su griterío aunque ellas no se enteren. 

Cualquiera que lea estas letras podrá asimilar la desigualdad femenina con las levas que se producían para engrosar los ejércitos y no le faltarán razones, pero no es incumbencia de esta entrada, de todos modos me parece recordar que  hasta el mismísimo Aquiles fue escondido por su madre para que no combatiera. ¡Cuando los "engendros seleccionados" seamos criados en probetas durante nueve meses y seamos atendidos  como "ganado específico" por enfermer@s especializadas, se nos habrá acabado el presente momio. (Recordemos la actividad ganadera por excelencia: Hembras-leche, Machos-carne y los consiguientes desequilibrios  que dicha actividad masiva produce. )

Con todo había mujeres para las que el convento resultaba deseado y considerada la mejor de las opciones ya que al estar tan excelsamente valorada la virginidad, recogían todos los frutos del amor sublime encarnado en Cristo sin sufrir las penalidades derivadas del amor físico, el parto y la maternidad.  En el convento podían realizar trabajos productivos así como dedicarse al estudio: escribir libros devotos e incluso poemas, traducir las vidas de los santos del latín al vernáculo idioma, leer, predicar y las más afortunadas podían ejercer funciones de mando desde su puesto de abadesas o prioras, adquiriendo una posición que fuera del claustro les hubiera sido imposible concebir.

Otro camino ajeno al convento y al del matrimonio fue el del EMPAREDAMIENTO voluntario que llevaban a cabo mujeres virtuosas, temerosas o deprimidas, que se separaban del mundo y se encerraban de por vida en un cuarto o en una casa.  Las emparedadas solían pertenecer a familias de la baja nobleza y muy pocas eran de extracción popular.   Aquellas que practicaban un emparedamiento acompañado tenían menos incomodidades que las que lo hacían solas.  Su encierro no requería  reglas ni estatutos ni tiempo ni obediencia.  Se trataba de una situación intermedia entre la vida seglar y la clausura así como una solución que evitaba el abalanzarse por despecho a un infeliz o forzado matrimonio. “Solían abrazarlo  las de mayor edad, solteras o viudas como dueñas en disponer de su persona hallándose con vocación de tal retiro”, según un tal Orellana, el cual  relaciona a las primeras emparedadas con las BEGUINAS, cuyos BEGUINIAGES fueron condenados por el Papa Clemente V en el Concilio de Viena en 1313, porque se consideró que se habían relajado demasiado y se creía que caían en los mismos errores que los FRATICELLI. 
En Alemania hubo beguinas condenadas por herejes. Este movimiento se extendió por Flandes, Alemania, Francia y Cataluña.  Se trataba de mujeres instruidas e intelectuales, ajenas a toda autoridad. Se les reprochaba sobre todo su independencia de criterio  y su actividad fuera del control de la iglesia oficial. 
Si ya resultaba difícil esa postura entre los hombres, resultaba inaudito y digno de toda reconvención entre las mujeres. Resulta significativo,  también, que muchas de estas emparedadas llevaran los hábitos de la Tercera Regla de la Orden Franciscana la cual también había tenido problemas en sus relaciones con la jerarquía.

LA DOTE.  Pasaremos por alto esta cuestión porque todos saben lo que significa y se trata de una cuestión particularmente enojosa y en cierto modo conocida de primera mano.  ¡Qué difícil resultaba a las mujeres ser hijas de unos pobres diablos y salir adelante limpiamente sin un “padrino” o unas circunstancias económicas iniciales  debidamente amables.
Entre el pueblo llano, en su continuo afán de imitar a la nobleza,  el hecho de la belleza física y diversas aptitudes hogareñas  cumplía las veces de “dote biológica” entre las mujeres para encontrar marido. 
Recuerdo cómo, a partir de la menarquia,  en el pueblo de mi madre situado cerca de  la serranía del valle del Vinalopó,   las “donas” del lugar siempre   inquirían  a las jovencitas cuantos novios, (el  plural  interpretábase como indicio de valoración de la doncella o “fadrina”) o pretendientes, tenía. También recuerdo muchísimas cuestiones personales al respecto que no se exponen por innecesarias en la presente entrada, pero ocurrieron y fueron recogidas por escrito en su momento con todo lujo de detalles, para la posteridad.  Contra desmemoria: legajos. 

Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto y siempre con las naturales precauciones, por lo general se consideraba que las casadas valencianas vivían mejor, en el sentido de que tenían más libertad que las de otros lugares de España.  Existe un refrán de la época que muestra ese sentimiento general: “De moza navarra,  y de viuda aragonesa, y de monja catalana, y de casada valenciana”. 
No en balde se dice que la dama de Elche se trata de un símbolo matriarcal.  No si ….. parece que ya de antaño  llovía sobre mojado al respecto por la tierra de mis ancestros.  Tierra, tuya soy, de ti provengo y a ti, no tardando demasiado retornaré.

LA CASADA
En el comportamiento de la mujer el “qué dirán” para salvaguardar su honra era muy importante.  García Mercadal  recoge que un tal Münzer hace la siguiente semblanza de la reina católica:
“Hasta no ha mucho, cuando el rey se hallaba ausente, la reina dormía con sus doncellas y con los chiquillos; pero ahora cuando acontece ausencia de su esposo, duerme con sus hijas y con algunas dueñas.  Usa de esta costumbre con el fin de conservar incólume la reputación de su honestidad, pues la gente de Castilla es harto suspicaz y muy propensa a echar las cosas a mala parte.”
Sta. Teresa de Jesús describe de la siguiente manera a su madre Beatriz de Ahumada, que casó a los catorce años con don Alonso, viudo y con tres hijos: “Mi madre también tenía muchas virtudes y pasó la vida con grandes enfermedades, grandísima honestidad.  Con ser de harta hermosura, jamás se entendió que diese ocasión a que ella hacia caso de ella; porque con morir de treinta y tres años, ya su traje era como de persona de mucha edad, muy apacible y de harto entendimiento”. .......  me parece que la niña Teresa pronto debió tener claro lo que NO deseaba para sí: ni los padecimientos de su madre ni  seguramente de sus hermanas. Ella, dada sus circunstancia, también eligió.

Pero Isabel y Teresa eran castellanas, de tierra adentro; sin embargo en la costa valenciana donde proceden mis ancestros la cuestión lucía muy diferente.  No en balde se trocaron en fiesta las antiguas batallas entre "moros y cristianos", puesto que el pueblo asumía directamente su sangre "impía" donde los varones presumían de valentía y chulería para después regarlas con de  buenos caldos mientras  sus mujeres las aprovechaban no solo para lucir sus habilidades con paño y aguja sino para lucir todo su esplendor con la misma chulería que sus maridos.
  https://www.youtube.com/watch?v=qu8uTRerzR8  ( las fiestas de moros y cristianos  de Denia ya resultan bastante descafeinadas a causa de diversos intereses turístico culturales) -  parecen representar la alegría de vivir por excelencia. Se podrá estar o no de acuerdo con este aspecto epicúreo de la vida, pero  consta.  También que quien  escribe aplicó la regla de oro que, ante  circunstancias personales,  para disfrutar dicho estado de ánimo con propiedad primero convendría seguir el camino del estoicismo.....y funcionó. 


Féminas hasta el minuto 1:18

LA VIUDA
Las críticas hacia las mujeres que, muerto el marido, no abandonan el interés por cuestiones mundanas, o simplemente continúan  teniendo ganas de vivir   a menudo resultan  abrumadoras.   Un texto del “Reloj de Príncipes” del predicador Antonio de Guevara, no puede dejar de manifestar la presión social sobre las viudas:
“Si una viuda sale de su casa, la juzgan por deshonesta, si no quiere salir de su casa piérdesele su hacienda, si se ríe un poco notanla de liviana; si nunca se ríe, dicen que es hipócrita, si va a la iglesia notanla de andariega, si no va a la iglesia dicen que es a su marido ingrata, si anda mal vestida notanla de extremada, si tiene la ropa limpia dicen que se cansa ya de ser viuda, si es esquiva notánla de presuntuosa, si es conversable, luego es la sospecha de la casa. Finalmente digo que las desdichadas viudas hallan a mil que juzguen sus vidas y no hallan uno que remedie sus penas”.
Puedo dar fe porque soy hija de viuda nacida en una pedanía del valle del Vinalopó que antes de la guerra civil la situación era tal y como se refiere en el anterior párrafo.  Tras la guerra civil muchas viudas de guerra se volvieron a casar y la que me parió encontró un marido que cumpliera su sueño, llevársela muy lejos, a un lugar tan lejano  como la capital, donde tendría a una única hija a la que poder educar de una manera diferente.  Dadas las precarias circunstancias de la población en aquellos tiempos diríase a mi madre le  habría tocado “la lotería” y de rebote a su único vástago.

Por otro lado continúa existiendo una crítica soterrada hacia las viudas que contraen segundas nupcias porque en el fondo se la considera como una especie de traición al esposo muerto, una actitud desleal y un robo de algo que era de su propiedad.  Así  el tal Brantôme decía al respecto:
“Un gran señor francés no hallaba más diferencia entre una dama que ha sido casada con cuatro o cinco maridos, uno después de otro, y una prostituta que ha tenido otros tanto hombres, que el matiz o velo del matrimonio.  También un gentilhombre que he conocido, habiéndose casado con una mujer que ya lo había estado en tres ocasiones, decía sin sonrojo: A fe mía, que se ha casado con una prostituta más, del BURDEL DE LA REPUTACIÓN.”  
A lo que solo añadiré que se trata del burdel que los propios misóginos crearon.  No se quejen y asuman.  Ello les honraría.  Me pregunto qué habría hecho mi persona de haber nacido varón e imagino que lo mismo que el resto, ¿a quién le amarga cualquier dulce o una prebenda social, la que fuere?

DIOSAS, AMAZONAS Y REINAS: ¿IMÁGENES DE PODER?

Al igual que en periodos anteriores y posteriores, durante los siglos XV y XVI son muy escasas las representaciones de mujeres como sujetos activos, con una función pública, con ocupaciones que las definen, independientes de su género y ajenas a su papel tradicional de esposas y madres.   Dice Freedberg que si las imágenes son siempre poderosas y nunca baladíes, tampoco lo pueden ser aquellas que representan a modelos femeninos, más aún si se tiene en cuenta que estas imágenes de mujeres, sean las que fueren, están hechas por hombres, en un mundo controlado por ideales masculinos sobre lo que tiene que ser la feminidad.  Así por ejemplo, durante la Baja Edad Media son muy abundantes las Vírgenes de la Leche.  Se trata de un claro modelo didáctico en la formación femenina en un momento en que las damas de la nobleza no amamantaban a sus hijos sino que los entregaban a las nodrizas, con gran escándalo de la Iglesia que continuamente lanzaba furibundas diatribas contra esta práctica. ¿Por qué no entender estas Vírgenes de Leche como un catecismo pictórico para reconducir conductas femeninas que les resultaban demasiado libres y heterodoxas.  En el caso de Valencia, el lujo indumentario, la alegría de vivir, y la sociedad epicúrea y sensual (muy acorde con una climatología feraz y benevolente) en la que, según los moralistas, se desenvolvían las mujeres valencianas, exigía constantes censuras y  advertencias, así como la continua referencia a modelos ejemplares. ¿No podían ser estas pinturas un medio más de propagar ejemplos de comportamiento para unas mujeres que se estaban alejando de los arquetipos tradicionales de la época?

                                                                LA DAMA DE ELCHE

En el caso de la biblia un tal Bornay  estudia las figuras más representadas y destaca el poco interés prestado a aquellas mujeres cuya historia se basa en haber derrochado sabiduría, autoridad e inteligencia, mientras que son más comunes las que adquieren relevancia  por su condición de objeto sexual que obnubila al varón.  Así tenemos que existen pocas pinturas durante los siglos XVI y XVII de una heroína como DÉBORA, profetisa y mujer sabia que llegará a encabezar el ejército y que aparece en el Libro de los Jueces (4:5)
La imagen de la mujer guerrera se usó para representar a aquellas mujeres que tuvieron “cualidades masculinas”y que las ejercieron como la reina Zenobia, Juana de Arco o Clorinda: la protagonista de la obra de Tasso, Jerusalén Libertada.  Pero estas amazonas actuaron fuera de su esfera natural, por ello eran símbolos polivalentes y por lo tanto peligrosos para una sociedad gobernada por los varones, de ahí que su imagen tuviera que ser apaciguada.  Por ello cuando se representa como guerrera alguna princesa o reina contemporánea, no se olvida mostrar con claridad su condición femenina y aunque  su atuendo sea la coraza o el yelmo de un soldado, el resto de sus ropas y sus maneras serán representadas con exagerado afeminamiento,  incluso cuando todo su cuerpo lo cubra la armadura, el cabello largo y suelto demostrará que se trata de una mujer.

La imagen de la MINERVA PACÍFERA (Las reinas Cristina de Suecia o María de Médicis aparecen en grabados con los atributos de esta diosa.) parecía la imagen más apropiada para el carácter de las reinas.  Así, aunque apareciera con casco y coraza, su intencionalidad simbólica se relacionaba con la concordia.  La acción, la lucha directa eran privilegio masculino mientras que a las féminas les correspondía, incluso desde el gobierno, la suave pasividad y dulzura de ánimo que conmoverían a los hombres y les convencerían para que cesaran en sus luchas.
Estas alegorías benéficas de las mujeres fuertes se difundirá, sobre todo, en la segunda mitad del s. XVI y durante el siglo XVII.  En este momento Isabel I en Inglaterra, María Estuardo en Escocia, Catalina de Médicis en Francia y las diversas regencias de las princesas y reinas en el siglo SXVII favorecerán la difusión estas  imágenes de mujeres con poder.
Aparte de las amazonas y guerreras, y mucho más representadas que ellas, aparecen unos tipos femeninos que dominan a los hombres gracias al uso y control de su sexualidad.  Lo que temen muchos de los polemistas es que ese poder se  ejerza sobre el hombre. Por tanto si resulta legítimo que una mujer gobierne un estado, ¿por qué no gobernarse ella misma?.  Entonces, ¿podría gobernar también a su marido?
Ante semejante perspectiva las imágenes tan repetidas de Judith, Dalila, Jael o Salomé adquieren una dimensión más amplia que las  de meras heroínas bíblicas.  Todas utilizan su cuerpo como objeto de deseo masculino para someter al varón y ese dominio es tan fuerte que puede llevar al hombre a la muerte.  En todas hay deseo y traición.  Todas cogen desprevenido al hombre poderoso y lo destruyen.  
Del párrafo anterior se podría deducir que se trata de TEMOR a perder la supremacía instintiva, lo que más o menos inconscientemente movía a muchos miembros del género masculino, parapetados tras timoratas religiones, a mantener al género contrario controlado, a raya, haciendo uso de su circunstancia social masculina.
Así aunque Judith y Jael  seducen y matan para salvar a su pueblo mientras Dalila y Salomé son mujeres libidinosas que asesinan por dinero u orgullo, muy a menudo sus imágenes se confunden y se identifican.  Todas, en algún momento, se representan desnudas o semidesnudas con atuendo y atmósfera de evidente erotismo.
Bornay comenta lo siguiente con respecto a Judith:  Como había matado a un hombre , acabaría pasado  de ser una santa y  valerosa mujer que simbolizaba FORITUDO Y JUSTITIA, a una de aquellas mujeres que con su astucia provocó la caída del hombre; es decir: una “femme fatale.”  Quizás por ello según Dirck Volkertz,  un grabador de nombre  Coornhert que (1522-1590)  que trabajó en Haarlem   en el taller de grabación de Marteen van Heemskerck del que salieron una serie de grabados absolutamente misóginos sobre “El poder de las mujeres”. Donde aparecen Eva, las hijas de Lot, Jael, Dalila, Judith y la reina de Saba  representadas con aspecto fuerte y viril musculatura en unas estampas en las que la androginia y la violencia de sus acciones comunican al espectador una sensación muy vívida de peligro seguro.

Una cosa queda clara, parece que a lo largo de la historia el género femenino ha desarrollado  gran capacidad de adaptación, de supervivencia, a costa de su sometimiento,   pero como ser humano  que es por encima de las características de su sexo, cuando tiene oportunidad se procura mejoras de cualquier género  aunque  en la actualidad muchas sean insultadas de "feminazis" cuando imitan el comportamiento de una contraparte  que, con perspectiva histórica, les ofreció un  pésimo ejemplo/enseñanza.  Tampoco creo que lo puedan hacer mejor o peor que los varones porque por encima del sexo siempre primará el corazón y la inteligencia de las personas..... y por lo que vengo observando en mi trato con varones más jóvenes y evolucionados, estos se andan esmerando de corazón, ¡y cuanto me alegra! 
No me pregunten  cuando se producirá una utópica sociedad, la tecnología tendrá mucho que ver pero puede que quienes habiten en ella, por motivos diversos, no les parezca tan utópica y algunos rebeldes gusten volver la vista social atrás.

** En negro texto copipegado.
** En rojo texto propio.


6 comentarios:

  1. ¡Madre mia!
    Pues si que tenias ganas de escribir...
    Yo te confieso, que al ver algo tan larguísimo, me bloqueo y por mas que lo intente, me entran sudores y tengo que dejarlo... :(
    Mucho sorry... :)
    Besos y salud

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  2. GENIN: Me alegra que no lo leas porque era el borrador que no se debió publicar. O la conexión o blogger andan pachuchos y no han pillado las correcciones sobre el texto inicial.
    Ya te advertí ya, que el librito se las traía....no me extraña que nadie le hubiera metido antes el diente!! De todos modos las correcciones hechas tampoco lo reducen. A ver cuando puede volver a ver la luz el texto corregido y aumentado. Tu tranqui...ni te molestes!!! Son apuntes para la posteridad nieteril, que en el presente aún no lo puedan digerir.

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  3. A vista general podemos decir que, por suerte, algo hemos avanzado. Pero aún falta mucho.
    =)
    Un abrazo

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  4. NEO. Eso parece...pero aún me parece poco. Tengo alguna esperanza puesta en el futuro mi nieta adolescente.

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  5. Muy interesante esta entrada. Eso del "empaderamiento" suena fatal, a relato de Poe.
    Regreso al mundo de las redes, de forma muy selectiva, tras un periodo de reflexión por causa de cierto hastío y hartazgo, no por causa de los amigos blogueros, sino por algunas vomitonas vertidas en otros medios, como el facebook.
    Un saludo, Emejota.

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  6. CAYETANO. Me alegra saber de ti. Respecto a lo que cuentas...diría tanto que me quedaría sin palabras .... Te comprendo muy bien, además compartimos muchos conceptos y respecto a lo de fcbk solo recordarte el viejo refrán: no está hecha la miel para ..... , las entendederas son tan frágiles que la necedad abunda...y hasta ahí debo escribir.
    Verás que no aparezco últimamente, es que ando derrengada y con una pena muy grande en el corazón pues hasta la fecha he podido con todo lo que me he propuesto y de ello se han beneficiado adláteres. Ya no aguanto más , además no encuentro mas solución que"más de lo mismo" y estoy decidida a tomar medidas serias, porque aun puedo, porque hasta ahora aun lo soy. Puede que se trate de mi última baza contra la ceguera familiar que ofende gratuitamente.
    Como verás tampoco ando manca.
    Una guasa astrológica: Plutón el rey del averno anda puteando al cuarteto 10-4,1-7. Pues que le aproveche el festín!

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Gracias por tu tiempo.