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lunes, 14 de agosto de 2017

LECTURAS


He planeado dedicar el presente puente de la virgen de agosto 2017 a leer tres libros de índole histórica.  El primero dedicado a la biografía de Mata Hari,  un personaje del siglo XX si bien nacida a finales del XIX, es decir arrastrando todo el lastre  histórico de su nacimiento, autor Paolo Coello.  En resumidas cuentas una historia triste, demasiado triste pero me ha servido de impulso para la  inmersión en la vida de una familia siria de principios del siglo XX cuya protagonista también nació, muy a finales del siglo anterior.  Finalmente he seguido, bueno, lo cierto es que los he ido leyendo a un tiempo pero me estoy refiriendo al orden en el que los he ido acabando.  El último en acabar ha sido el dedicado a “GERMANA DE FOIX, una mujer, una reina, una corte.” La segunda esposa del muy católico rey Fernando de Aragón.  En realidad este último se trata más de una especie de tesis histórica, social y costumbrista  sobre la  España de los siglos XV y XVI
 Su autora es Rosa E. Ríos Lloret, Licenciada en Geografía e Historia así como en Historia del Arte por la universidad de Valencia.  Su actividad: docente y de investigación.  Ha primado su interés por la historia cultural e investigaciones en el campo de la joyería civil.   En la actualidad, está investigando sobre la imagen de la mujer española, tanto en la pintura como en la literatura. Puedo afirmar que su bibliografía al respecto resulta exhaustiva, tanto como sus conocimientos al respecto.  Este libro, publicado en el año 2003, ha sido publicado por la biblioteca Valenciana,  bajo el sello de la Generalitat Valenciana, Consejería de Cultura y Educación y aunque ha sido  sacado de la biblioteca de Denia no parece haber sido abierto hasta la presente fecha.
Consta de INTRODUCCIÓN, I -  LA DONCELLA, II – LA CASADA, III – LA VIUDA, IV – LA REINA,  V – LA CORTE  Y BIBLIOGRAFÍA. He señalado algunos renglones como dignos de reproducción en otro momento desde el punto de vista sociológico, aunque no vayamos a descubrir nada nuevo al respecto de la condición femenina de la que me ha tocado formar parte.  Sin embargo, cuántas veces me habré preguntado desde mi afán de justicia y equilibrio cómo habría enfocado los acontecimientos de mi existencia de haber nacido varón, habida cuenta que somos herederos, nos agrade o no, de la parcela de historia del lugar y/o circunstancia en el que hayamos nacido y ello indefectiblemente  marcará nuestra percepción de presente.     Por más que he intentado establecer puentes entre todas las diversidades que he encontrado en la vida me queda claro que se trata de una labor sin final previsible porque antes acaecerá el propio.



También debo reconocer que la lectura de estos días me ha entristecido, por no decir deprimido, y por tanto mi parcela egoísta y autoprotectora me inclina aún más hacia la soledad y autogestión emocional.  Ya no se trata de hombres y mujeres sino de naturaleza humana heredada, del mal llamado pecado original, que no sería sino  “ignorancia emocional original y pereza  generalizada”.  Procedemos de un espacio y vivimos en un lugar donde la injusticia, el desconocimiento,  los temores, los abusos, la pereza,  los prejuicios, las costumbres (más negativas que lo contrario) campan a sus anchas y donde el concepto generalizado de humanidad de nutre de todo lo anterior.  ¿Pesimista?  No señores, el pesimismo no es sino puro realismo, que decía cierto chiste chino.
Mientras escribo estas letras escucho  gritos y petardos en la lejanía….debe estar retransmitiéndose algún partido.  En mi mundo escucho música clásica animosa para subir el ánimo tan bajo que me han dejado  tan interesantes lecturas.


En resumidas cuentas: Mata Hari, una víctima de su circunstancia cuya belleza la perjudicaría gravemente.  Mientras la leía me resonaba el mito de Eros y Psiqué y el cuento de  La Bella y la Bestia y se me ocurrió cuantas veces el mito también funcionaba al revés.  Es decir que el amor es como unas gafas de color que uno se planta ante los ojos y que tiñe del color proyectado a quien enfoque convirtiéndolo en “príncipe o princesa”  y que cuando se procede a un análisis detallado del personaje en cuestión, es decir cuando uno se quita las gafas teñidas de ilusión proyectiva, descubre a “la pobre bestia” que a todos nos ocupa.  No me estoy refiriendo tan solo al amor de pareja, sino a cualquier tipo de afecto sometido a análisis exhaustivo, incluido el propio. 
La segunda parte en el desarrollo  de los afectos consistiría en asumir tanto los fallos propios como los ajenos  y obrar en consecuencia teniendo más o menos inconscientemente en cuenta que son  los intereses y las necesidades   comunes los que realizan el más práctico enlace entre seres humanos.  (Por este principio puede que guíen las culturas que proponen bodas “arregladas” por los progenitores a costa de la renuncia a la emoción juvenil.)


La larga historia del éxodo de Siria a Chile de Nahíma y su familia  pasando por la historia y la cultura oriental me ha hecho sonreír puesto que tengo en gran estima a los emigrantes, a todo aquel capaz de correr riesgos y realizar sacrificios sin límite adaptándose a culturas desconocidas  para sobrevivir  y proteger a los suyos.  Son valientes, y no, no tiene nada que ver con el turismo ni los viajes culturales.  Al leerlo también he comprendido cómo las mujeres, seres inferiores para tantas culturas, han tenido que valérselas ofreciendo sus cuerpos, sus vidas, sus inteligencias, sus deseos, sus ambiciones,  para asegurarse una supervivencia para sí mismas y sus descendientes  entre seres cuya supuesta  superioridad muscular  los ha cegado hasta alcanzar puntos de necedad y por ende crueldad,  extrema. 
Si alguna cualidad nos puede sacar de este pozo negro serán la CULTURA en su formato de desarrollo del conocimiento personal y colectivo  y la EMPATÍA  tanto personal como social,  de las cuales la educación solo supone una patina,


Se siente dilectos varones, el mito del cristianismo por excelencia,  debería estar representado por una mujer porque la pasión, la entrega y la sangría de dicha mitología ha tenido más que ver con la del género femenino a lo largo de toda la historia, hasta la fecha, ¡ya me gustaría!  A partir de ahora los morbos  que me parecen productos de todo tipo de proyecciones enfermizas e ignorantes deberían disiparse por el bien de nuestra especie.
Mis palabras no pretenden escribir sobre feminismo ni machismo de género alguno, sería demasiado simplista y ramplón.  Tan solo observo que toda persona o colectivo  que a lo largo de mucho  tiempo, siglos,  se haya sentido en inferioridad de condiciones acaba desarrollando unas capacidades cuyos genes recogen y transmiten, se dice que al menos durante cinco generaciones,  para sobrevivir de alguna manera  a diferencia de quienes no han sentido la acuciante necesidad de desarrollarlas.  Que dichas cualidades resulten molestas a quienes no las han desarrollado, no se podrá  negar.
Quien desconoce o ignora  suele resultarle más sencillo criticar o culpar que molestarse en averiguar,  a veces porque su inteligencia se podría poner en entredicho y evidentemente ello (ir de tonto) resultaría muy nocivo para vivir en una sociedad tan competitiva como la presente.



Pongamos un ejemplo inverso: Una cola nutrida de mayoría femenina  con  carros repletos de múltiples mercaderías  ante la caja de cualquier supermercado.  Un varón de "cierta" edad en dicha fila tan solo portando una barra de pan. ¿Cuántas personas, en este caso mujeres, se fijarán en la presencia de esa excepción y le cederán amablemente la vez para que no tenga que esperar tanto? Difícil que las más jóvenes se percaten, pues  suelen encontrarse demasiado en-si-mismadas. Lo más probable es que lo haga alguna de edad más avanzada consciente de la circunstancia,  seguramente haría lo mismo por cualquier persona, aunque sabe que las mujeres entre si y en semejantes circunstancia resulta habitual solicitar “una cesión de vez”,  y si las más jóvenes no se percatan, se les advierte.  En este caso “el diferente” se siente abrumado, se avergüenza y  hasta que podría negarse  aunque se le insista en aras del sentido común. A veces hasta hay que empujarle. 

jueves, 3 de agosto de 2017

RASGOS POLIGÉNICOS, SINAPSIS, VELOCIDAD en tiempos de crisis.



Minutos más interesantes: 30:40   31:00   31:50   32:00   34:34   35:00 35:34 - 36:00  36:38   36:58   37:25  37:45  38:25   39:00
40:00  Repetición a partir del  42:36

Por todo ello y mucho más resulta sano sentir  tanto agradecimiento hacia unos buenos ancestros aunque distaran mucho de la perfección. También explica la razón para dedicarse a la enseñanza así como cierta  insistencia subyacente y continua en la búsqueda de la optimización  dentro de cada circunstancia personal como principal característica para alcanzar una mínima inteligencia enfocada hacia  una supervivencia sin ofensas en un espacio cruelmente homogéneo.



 Consta que dicha actitud resulte muy molesta para los menos dispuestos al esfuerzo por los motivos que fueren (no siempre conscientes ni personales) y que estos bien podrían utilizar la violencia para sacudirse lo que consideren incordios  de encima.  Comprobado de diversos modos.
En este caso no será necesario, mi escasas luces vía genética me indican que muchas veces la plasticidad  mental indica que el camino idóneo será  una retirada prudencial a tiempo y que  esta suele resultar  lo más conveniente para una sana supervivencia personal a largo plazo.  Es decir que conviene apartarse del camino convenido por los elementos más rígidos de cualquier sociedad y por ende previsibles, aunque en ello haya que jugarse la propia existencia. Mejor desaparecer por voluntad propia que por ajena  dictan a toda velocidad las sinapsis de mis rasgos poligénicos.