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sábado, 22 de abril de 2017

EN BUSCA DEL HEROE SOLAR II

EL CRUCE DEL UMBRAL

En algunos mitos, el Cruce del Umbral no se trata de la lucha con un dragón, sino que implica la muerte real del héroe, previa su transformación o resurrección.  Es el caso de Dionisos y de Jesús: ambos son destruidos, porque sólo pueden asumir su verdadera forma de redentores divinos mediante ese desmembramiento ritual.  En estos relatos, el héroe se ve sometido a grandes sufrimientos que  consumen su parte mortal.  Este proceso viene a ser parejo al de la pelea con el dragón, pero visto desde una perspectiva más compleja.  En la historia ARCAICA de Marduk y Tiamat, quien soporta el sufrimiento y la desmembración es la madre-dragón mientras que la experiencia de Marduk se limita únicamente a la victoria.  Sin embargo tanto en el relato dionisíaco, como en el cristiano, el dios es quien tiene la experiencia del sufrimiento porque la madre—dragón se trata de su propio cuerpo, ese cuerpo  que debe transformar o liberar de la presión de la servidumbre instintiva.  Es posible ver esto como una especie de proceso evolutivo que opera allí donde, en los mitos más tardíos, se revela el significado más profundo de la lucha con el dragón.

La lucha con el dragón se trata de una representación noble y heroica a gran escala.  Su imagen se apodera de nosotros y reaparece constantemente en el cine, en películas como Alien, por ejemplo amen de tantos  relatos de horror en que el héroe combate contra  hombres lobo, vampiros, demonios y duendes diversos del mundo subterráneo de Hécate.  Sin embargo, la experiencia interior viene a ser como una especie de desmembramiento o de crucifixión, porque al separarnos del cuerpo físico sufrimos. Puede persistir un problema de sufrimiento, de soledad, aislamiento, culpa y enemistad por parte de otras personas al emerger el SOL INTERIOR.  Si negáramos este proceso de sufrimiento, entonces necesitaríamos encontrar afuera un dragón sobre quien proyectar nuestro propio dolor. Es decir alguien o algo, a quien culpar de nuestra incompetencia al respecto.
La imagen mítica de la crucifixión resulta uno de los símbolos más poderosos de nuestro aislamiento y nuestra alienación en la cruz de la materia.  (El ángulo de 90º es el que más resistencia ofrece para  sustentar  materia, la cruceta del masón-constructor).  En este estado siempre nos hallaremos  desamparados. No hay hogar donde retornar, ni abrazo que nos consuele, ni grupo u organización que pueda servir de paliativo.  Se trata de un puro estado existencial de la identidad que puede decirnos mucho sobre la razón por la cual EL SOL SOLO EMERGE EN LA MITAD DE LA VIDA, cuando todas las cualidades del individuo han tenido la oportunidad de materializarse o manifestarse, cuando la persona ya  puede ser lo suficientemente fuerte y formada como para afrontar el reto.  El problema de la soledad, que acompaña siempre a cualquier expresión individual, es el significado más profundo del Cruce del Umbral en el mito del héroe, y reúne nuestras mayores angustias sobre la separación y la perdida, porque  siempre existe el riesgo de que, si emergemos, ya nadie pueda volver a amarnos.  Por ello la batalla con el gemelo oscuro, la lucha con el dragón y el desmembramiento o la crucifixión resultan ser imágenes del hecho de asumir la carga del propio ser independiente, que es la primera etapa importante del viaje solar.  Entonces, el héroe está equipado para perseguir el auténtico objetivo de su búsqueda, porque ha demostrado que puede valerse solo.


Prometeo

El Sol, encarnación del héroe mítico, se esfuerza por conseguir la recompensa final, un núcleo indestructible de identidad que justifique  y de valor a la existencia.  Sin embargo tanto HÉROE como PREMIO SON, EN REALIDAD LO MISMO.  El tesoro es el núcleo esencial del héroe, su lado divino que siempre se encontró oculto en el interior de su cuerpo mortal.  Esto puede sonar enormemente abstracto, pero el sentimiento de ser un yo real, sólido e indestructible viene a ser algo muy precioso  y mágico y también harto difícil de alcanzar.  Cada situación vital en la que somos llamados a separarnos y a defender nuestros propios valores y objetivos va forjando poco a poco el concepto de mismidad, y cada vez que lo hacemos sufrimos por ello, porque a la continua madre-dragón hay que combatirla una y otra bajo diferentes disfraces.

A veces el tesoro del héroe puede representar una  especie de novia, y el final de la búsqueda consiste el “hieros gamos”, el matrimonio sagrado, donde tanto héroe como desposada deben habitar en el mismo cuerpo, es decir que antes de encontrarla en el exterior deberá haberla encontrado dentro del sí mismo.   El héroe divino  completa su condición humana con el patrón femenino de su interior.   
Al exteriorizar el mito del “hieros gamos”  se crearía  una dinastía, de la desciendan famosos reyes y reinas, todos los cuales portarían  en las venas algo de la sangre de los inmortales gracias a la paternidad divina/solar del héroe.  En la época pagana, muchos gobernantes pretendían tener algo de esta sangre divina.  Es por esta razón que Julio César afirmara que descendiera de la diosa Venus por la vía de uno de sus hijos, el héroe Eneas, fundador de Roma.  Se repite tan alocada historieta para quienes hayan leído “The Holy Blood and the Holy Grail” (Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln Londres 1982, Nueva York 1983)  (La sagrada sangre y el santo Grial). Sabrán que en Francia existe una sociedad secreta que cree que el pretendiente al trono francés que ellos proponen desciende de Jesús, que se casó con María Magdalena.  Todo lo anterior, incluyendo elucubraciones de lo más viperino demuestra que  la descendencia del dios por mediación del héroe semidivino se trata de una cuestión arquetípica. Algo que incluso hoy sigue siendo para nosotros, a nivel inconsciente y sin saberlo, un símbolo muy poderoso.
Un aspecto del matrimonio sagrado y de la fundación de una dinastía parece ser el arraigo de la semilla divina en la vida mortal a través de la continuidad de las sucesivas generaciones y ello implicaría que la luz de la divinidad  viviría eternamente a través de su estirpe. De  dicha creencia   proceden tantos siglos de reinados y dirigentes banales. Las multitudes han asumido las deterioradas  formas externas y las han elevado a un nivel tan banal como el de su consciencia. (Hollow men)  Desde el punto de vista psicológico también existe una correlación  con la arquetípica ansiedad masculina por tener un hijo varón que  expresa el nivel más básico de la supervivencia solar del impulso biológico.
Pero también existen niveles más profundos.  Si vivimos el concepto solar tan plenamente como nos sea posible, podemos tener el sentimiento de que nos hemos asegurado nuestra mínima porción de eternidad al ofrecer al colectivo algo que tiene un valor perdurable.  Habremos dado a la vida algo de nuestra propia vida.

 LA LUNA tiene su propia NECESIDAD INSTINTIVA de tener hijos, que refleja la continuidad natural de la vida sobre la tierra.  El ANHELO DE PROGENIE SOLAR REFLEJA LA BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD.  Sin embargo para muchas personas la progenie no se trata del único canal a través del cual el impulso solar que tienen para expresar  aunque este pueda parecer de lo más natural.  Algunos optan por no tenerlos o sencillamente no pueden tenerlos, es entonces cuando resulta  sumamente importante encontrar otra dimensión por la que canalizar su impulso solar; poseen el anhelo del artista de crear algo indestructible, un hijo interior de la imaginación que sobreviva a su creador y aporte a las generaciones futuras lo esencial de su ser o de su visión.  Otras personas  se conforman con plantar árboles aun sabiendo que no estarán para ver cuando el árbol llegue a su madurez  pero el acto de plantar algo y verlo crecer  suple ese impulso.
El mito del padre enfermo o herido  representa  la imagen de un deterioro espiritual, de pérdida de esperanza y de fe.  En este contexto resulta interesante recordar a Jung  que se sintió impulsado a redimir la fe perdida de su padre, pastor protestante, (curiosamente la misma profesión que la del padre de Sören Kierkegaard) devolviendo la vida de una manera nueva a los símbolos cristianos.  Cuando publicó su “Respuesta a Job” suscitó una considerable hostilidad  a través de su brillante análisis al enunciar de forma simplista que la necesidad de la encarnación crística se generara en el hecho que Dios Padre embarró un poco las cosas con respecto a Job,  dedujo que la relación paternal de la deidad con el género humano resultaba imperfecta y carente de compasión lo cual hacía  que la deidad reconociera  que resultaba necesario redimirla mediante el sufrimiento de su único hijo.



Por lo tanto, así como la LUNA REPRESENTA UNA SUSTANCIA ESENCIAL QUE COMPARTIMOS CON NUESTRA MADRE EN EL NIVEL INSTINTIVO, EL SOL ESENCIAL QUE COMPARTIMOS CON NUESTRO PADRE A NIVEL CREATIVO  QUE SOLO PUEDE LLEGAR A FRUCTIFICAR ADECUADAMENTE A TRAVÉS DE MUCHAS GENERACIONES DE ESFUERZO SOLAR.

3 comentarios:

  1. No pueden ser mas interesantes tus entradas sobre esta temática.
    Besos y salud

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  2. Cierto, los Gobernantes antiguos
    legitimaban su Poder descendiendo de dioses.
    Paso a la siguiente entrada

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Gracias por tu tiempo.