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martes, 25 de abril de 2017

El cuento del Rabilargo





Hace algunos años  me topé con este  precioso pájarillo muerto.  Sentí tanta pena y admiré tanto su plumaje que pese a encontrarlo medio oculto por la hojarasca durante aquel solitario paseo campestre (no me acompañaba Zola, pues de lo contrario lo habría cobrado y a saber cuando y dónde lo habría soltado) se me ocurrió inmortalizarlo entre mis archivos. ¿Podría ser un rabilargo? ¿En Asturias?
Al descubrir el documental sobre estas aves no he podido evitar recordar aquel instante para reproducirlo en esta entrada.

En busca del pueblo de Hitler: Conformidad | Documenta2

lunes, 24 de abril de 2017

DESPEDIDA DE UN COETANEO: JOSE LUIS PEREZ DE ARTEAGA.

Me enteraba al día siguiente mientras conducía  por una carretera comarcal escoltada de naranjos y limoneros camino  de la piscina de Ondara desde Denia.

Se trataba de una voz harto familiar, la que retransmitía el concierto del primer día de año desde Viena. Sembró mucho afecto y su despedida ha sorprendido a todos quienes le escuchábamos.  Habida cuenta que la única emisora de radio con la que me agrada conectar se trata de RADIO CLÁSICA. Me consta que quienes no sean oyentes frecuentes de dicha onda desconocerán su persona pero seguro que recuerdan la voz que nos contaba anécdotas durante cada concierto de Año Nuevo desde las últimas décadas.



https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_P%C3%A9rez_de_Arteaga

http://www.scherzo.es/content/en-la-muerte-de-jos%C3%A9-luis-p%C3%A9rez-de-arteaga-la-vera-del-misterio-mahleriano-por-arturo-revert

Otra voz  relacionada con radio Clásica que se nos fue: http://www.cervantesvirtual.com/obra/solistas-del-siglo-xxi--homenaje-a-federico-sopea/

sábado, 22 de abril de 2017

EN BÚSQUEDA DEL HEROE SOLAR .... y III

El premio del héroe no siempre ha de ser el “hierosgamos” sino que en otras ocasiones se encuentra representado por un ELIXIR SAGRADO que debe conseguir.  Este tema no solo aparece con regularidad en los cuentos de hadas sino también en mitos como el del Gilgamesh babilónico, quien hurtó una rama del ÁRBOL DE LA INMORTALIDAD o el de Prometeo, que robó el FUEGO SAGRADO de Zeus o el de Jasón como ladrón del VELLOCINO DE ORO.  Dicho elixir generalmente se encuentra en manos de un monstruo, dragón, hechicero o brujo y el héroe debe escamoteársela y devolverla a la vida ordinaria.


LA NATURALEZA ILÍCITA DE LA MISIÓN DEL HEROE  puede decir mucho sobre los conflictos y dilemas inmanentes a la necesidad del plantear la necesidad de expresar EL  ASPECTO SOLAR.
En la actualidad la soledad  y la enemistad por parte de la gente resultan equivalentes emocionales a los peligros con los que se enfrenta el héroe arquetípico en sus pugnas.  El problema de la culpa (o del consiguiente miedo a las represalias) que implica conseguir el heroico elixir de la vida.  Es como si hubiera algo ilícito en el hecho de llegar a ser uno mismo, porque ello implica  “robar” algo de la psique de la masa, algo que era propiedad común del inconsciente colectivo.  Este dilema puede vestirse fácilmente con un atuendo político, aunque la esencia  verdadera de toda ideología política se ha de hallar en última instancia en los individuos que la formulan.  Cuando más separados nos sentimos, más intensa es nuestra vivencia de un sentido arquetípico de culpa, habida cuenta que el término “guilt” proviene de una raíz anglosajona que significa “deuda”. Y un profundo sentimiento de estar cancelando una deuda, bien sea con la madre, la familia y la colectividad, aparece junto con cualquier acto de creación individual que nos separa de ellos.
Existen muchas personas que tienen miedo de expresar las potencialidades de las que se saben poseedoras porque en algún nivel temen la separación de la psique familiar que tal expresión llevaría consigo.   Liberarse en la medida suficiente para trascender el círculo familiar, especialmente si los propios padres estuvieron bloqueados y fueron personas reprimidas y/o sofocadas.  Ello viene a ser  equivalente de la lucha con el dragón mencionada anteriormente.  Para estas personas más vale quedarse donde uno está, aunque se sienta  frustrado prefiere saber que el CORDON UMBILICAL  Y  SU HECHIZO LUNAR sigue intacto.  “Después de todo”, nos dice la voz interior del colectivo, “¿Quien te crees que eres? ¿Qué derecho tienes a llegar a ser algo que tus padres jamás pudieron ser después de todo lo que sacrificaron por ti?” 
En torno de la expresión del Sol, existiría, pues una dosis considerable de culpa porque expresarlo significaría robar un elixir que pertenece a todo el mundo…aunque permanezca sin usar.  Dicho elixir no puede hacer nada en el nivel de la masa mientras no llegue un héroe que sepa qué hacer con él; pero el hecho de que un individuo lo posea significa, que al menos inicialmente, se lo arrebató a la masa.   Sin duda alguna, una de las tareas del héroe es devolver, al final del cuento, algo a la  colectividad, pero esto no mitiga el sentimiento inicial de pecado.


En el ciclo wagneriano del “Anillo del Nibelungo”, el dragón-gigante que guarda el oro yace durmiendo (inconsciente) sobre su tesoro y seguiría haciéndolo durante toda la eternidad de no aparecer el héroe-ladrón.  El oro solar se trata de un potencial humano, común a todos nosotros pero si se encuentra enterrado en el inconsciente siempre permanece en estado potencial.   Se necesita a un perillán que consiga hacer efectivo el elixir.  Sin embargo dicha acción se trata de un robo y el héroe sufre por ello.  De ahí que deba retornar como aportador de cultura y así sentir que puede saldar su deuda; POR  TANTO EL HÉROE SIENTE QUE DEBE CONVERTIRSE EN REDENTOR DE SU PUEBLO SALDANDO DE ESTA MANERA LA DEUDA EN QUE INCURRIÓ AL ROBAR UN ELIXIR QUE  (TRISTEMENTE) TAN SOLO PUEDE UTILIZAR PARA SÍ MISMO  PORQUE AL RESTO, AUN INCONSCIENTE, NO LE SIRVE.


Pero el héroe siente que debe algo a la psique de la masa y a cambio debe crear algo original.  LA CULPA APARECE COMO EL  ROSTRO DE LA SOMBRA DEL ALTRUISMO, y  siempre  se suele encontrar instalada junto al impulso de redimir,  un motivo demasiado  inconscientemente poderoso en las profesiones que se basan en ayudar a los demás.
El mismo tema aparece  en el relato bíblico de Adán y Eva, porque también ellos son encarnaciones del héroe solar.  La manzana que da el conocimiento del bien y del mal es el fruto de la conciencia, que inevitablemente nos aparta de la fusión con Gea.   Ellos rogaron algo que previamente sólo pertenecía a  Dios, elixir que sólo pertenecía a Dios, un elixir que permanecía en el Árbol sin que nadie lo cogiera ni se lo comiera.   Fueron castigados  por su atrevimiento y no pudieron volver al Paraíso hasta que el héroe-redentor solar apareciera, en la figura de Cristo, a pagar sus deudas.  Una vez que el sol haya  empezado a brillar no podremos volver a entrar por las puertas del paraíso externo a menos que encontremos en nuestro propio interior a un redentor que pueda rescatarnos saldando nuestra deuda.  Lo lamentable es que, por lo común, nos sigamos empeñando en encontrar el paraíso fuera.



El mito solar del héroe no se nos da una sola vez en la vida, sino que compite continuamente en muchos niveles, este difícil proceso del retorno sigue a cada acto de creación y de triunfante autorrealización.  A veces el retorno se refleja como una época de depresión, porque la realidad mundana contrasta dolorosamente con las grandes tareas interiores a las que algún@s se han acabado entregando.  Así nos encontraremos que para los temperamentos fogosos (puesto que el  SOLaridad  representa  fuego por excelencia)  este regreso a la vida ordinaria puede resultarle especialmente difícil porque le parezca muy aburrida y resulta probable que el  perillán héroe de fuego  esté planeando una próxima búsqueda antes de haber terminado la anterior.




https://www.youtube.com/watch?v=Y3ZzXzQKB1A

EN BUSCA DEL HEROE SOLAR II

EL CRUCE DEL UMBRAL

En algunos mitos, el Cruce del Umbral no se trata de la lucha con un dragón, sino que implica la muerte real del héroe, previa su transformación o resurrección.  Es el caso de Dionisos y de Jesús: ambos son destruidos, porque sólo pueden asumir su verdadera forma de redentores divinos mediante ese desmembramiento ritual.  En estos relatos, el héroe se ve sometido a grandes sufrimientos que  consumen su parte mortal.  Este proceso viene a ser parejo al de la pelea con el dragón, pero visto desde una perspectiva más compleja.  En la historia ARCAICA de Marduk y Tiamat, quien soporta el sufrimiento y la desmembración es la madre-dragón mientras que la experiencia de Marduk se limita únicamente a la victoria.  Sin embargo tanto en el relato dionisíaco, como en el cristiano, el dios es quien tiene la experiencia del sufrimiento porque la madre—dragón se trata de su propio cuerpo, ese cuerpo  que debe transformar o liberar de la presión de la servidumbre instintiva.  Es posible ver esto como una especie de proceso evolutivo que opera allí donde, en los mitos más tardíos, se revela el significado más profundo de la lucha con el dragón.

La lucha con el dragón se trata de una representación noble y heroica a gran escala.  Su imagen se apodera de nosotros y reaparece constantemente en el cine, en películas como Alien, por ejemplo amen de tantos  relatos de horror en que el héroe combate contra  hombres lobo, vampiros, demonios y duendes diversos del mundo subterráneo de Hécate.  Sin embargo, la experiencia interior viene a ser como una especie de desmembramiento o de crucifixión, porque al separarnos del cuerpo físico sufrimos. Puede persistir un problema de sufrimiento, de soledad, aislamiento, culpa y enemistad por parte de otras personas al emerger el SOL INTERIOR.  Si negáramos este proceso de sufrimiento, entonces necesitaríamos encontrar afuera un dragón sobre quien proyectar nuestro propio dolor. Es decir alguien o algo, a quien culpar de nuestra incompetencia al respecto.
La imagen mítica de la crucifixión resulta uno de los símbolos más poderosos de nuestro aislamiento y nuestra alienación en la cruz de la materia.  (El ángulo de 90º es el que más resistencia ofrece para  sustentar  materia, la cruceta del masón-constructor).  En este estado siempre nos hallaremos  desamparados. No hay hogar donde retornar, ni abrazo que nos consuele, ni grupo u organización que pueda servir de paliativo.  Se trata de un puro estado existencial de la identidad que puede decirnos mucho sobre la razón por la cual EL SOL SOLO EMERGE EN LA MITAD DE LA VIDA, cuando todas las cualidades del individuo han tenido la oportunidad de materializarse o manifestarse, cuando la persona ya  puede ser lo suficientemente fuerte y formada como para afrontar el reto.  El problema de la soledad, que acompaña siempre a cualquier expresión individual, es el significado más profundo del Cruce del Umbral en el mito del héroe, y reúne nuestras mayores angustias sobre la separación y la perdida, porque  siempre existe el riesgo de que, si emergemos, ya nadie pueda volver a amarnos.  Por ello la batalla con el gemelo oscuro, la lucha con el dragón y el desmembramiento o la crucifixión resultan ser imágenes del hecho de asumir la carga del propio ser independiente, que es la primera etapa importante del viaje solar.  Entonces, el héroe está equipado para perseguir el auténtico objetivo de su búsqueda, porque ha demostrado que puede valerse solo.


Prometeo

El Sol, encarnación del héroe mítico, se esfuerza por conseguir la recompensa final, un núcleo indestructible de identidad que justifique  y de valor a la existencia.  Sin embargo tanto HÉROE como PREMIO SON, EN REALIDAD LO MISMO.  El tesoro es el núcleo esencial del héroe, su lado divino que siempre se encontró oculto en el interior de su cuerpo mortal.  Esto puede sonar enormemente abstracto, pero el sentimiento de ser un yo real, sólido e indestructible viene a ser algo muy precioso  y mágico y también harto difícil de alcanzar.  Cada situación vital en la que somos llamados a separarnos y a defender nuestros propios valores y objetivos va forjando poco a poco el concepto de mismidad, y cada vez que lo hacemos sufrimos por ello, porque a la continua madre-dragón hay que combatirla una y otra bajo diferentes disfraces.

A veces el tesoro del héroe puede representar una  especie de novia, y el final de la búsqueda consiste el “hieros gamos”, el matrimonio sagrado, donde tanto héroe como desposada deben habitar en el mismo cuerpo, es decir que antes de encontrarla en el exterior deberá haberla encontrado dentro del sí mismo.   El héroe divino  completa su condición humana con el patrón femenino de su interior.   
Al exteriorizar el mito del “hieros gamos”  se crearía  una dinastía, de la desciendan famosos reyes y reinas, todos los cuales portarían  en las venas algo de la sangre de los inmortales gracias a la paternidad divina/solar del héroe.  En la época pagana, muchos gobernantes pretendían tener algo de esta sangre divina.  Es por esta razón que Julio César afirmara que descendiera de la diosa Venus por la vía de uno de sus hijos, el héroe Eneas, fundador de Roma.  Se repite tan alocada historieta para quienes hayan leído “The Holy Blood and the Holy Grail” (Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln Londres 1982, Nueva York 1983)  (La sagrada sangre y el santo Grial). Sabrán que en Francia existe una sociedad secreta que cree que el pretendiente al trono francés que ellos proponen desciende de Jesús, que se casó con María Magdalena.  Todo lo anterior, incluyendo elucubraciones de lo más viperino demuestra que  la descendencia del dios por mediación del héroe semidivino se trata de una cuestión arquetípica. Algo que incluso hoy sigue siendo para nosotros, a nivel inconsciente y sin saberlo, un símbolo muy poderoso.
Un aspecto del matrimonio sagrado y de la fundación de una dinastía parece ser el arraigo de la semilla divina en la vida mortal a través de la continuidad de las sucesivas generaciones y ello implicaría que la luz de la divinidad  viviría eternamente a través de su estirpe. De  dicha creencia   proceden tantos siglos de reinados y dirigentes banales. Las multitudes han asumido las deterioradas  formas externas y las han elevado a un nivel tan banal como el de su consciencia. (Hollow men)  Desde el punto de vista psicológico también existe una correlación  con la arquetípica ansiedad masculina por tener un hijo varón que  expresa el nivel más básico de la supervivencia solar del impulso biológico.
Pero también existen niveles más profundos.  Si vivimos el concepto solar tan plenamente como nos sea posible, podemos tener el sentimiento de que nos hemos asegurado nuestra mínima porción de eternidad al ofrecer al colectivo algo que tiene un valor perdurable.  Habremos dado a la vida algo de nuestra propia vida.

 LA LUNA tiene su propia NECESIDAD INSTINTIVA de tener hijos, que refleja la continuidad natural de la vida sobre la tierra.  El ANHELO DE PROGENIE SOLAR REFLEJA LA BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD.  Sin embargo para muchas personas la progenie no se trata del único canal a través del cual el impulso solar que tienen para expresar  aunque este pueda parecer de lo más natural.  Algunos optan por no tenerlos o sencillamente no pueden tenerlos, es entonces cuando resulta  sumamente importante encontrar otra dimensión por la que canalizar su impulso solar; poseen el anhelo del artista de crear algo indestructible, un hijo interior de la imaginación que sobreviva a su creador y aporte a las generaciones futuras lo esencial de su ser o de su visión.  Otras personas  se conforman con plantar árboles aun sabiendo que no estarán para ver cuando el árbol llegue a su madurez  pero el acto de plantar algo y verlo crecer  suple ese impulso.
El mito del padre enfermo o herido  representa  la imagen de un deterioro espiritual, de pérdida de esperanza y de fe.  En este contexto resulta interesante recordar a Jung  que se sintió impulsado a redimir la fe perdida de su padre, pastor protestante, (curiosamente la misma profesión que la del padre de Sören Kierkegaard) devolviendo la vida de una manera nueva a los símbolos cristianos.  Cuando publicó su “Respuesta a Job” suscitó una considerable hostilidad  a través de su brillante análisis al enunciar de forma simplista que la necesidad de la encarnación crística se generara en el hecho que Dios Padre embarró un poco las cosas con respecto a Job,  dedujo que la relación paternal de la deidad con el género humano resultaba imperfecta y carente de compasión lo cual hacía  que la deidad reconociera  que resultaba necesario redimirla mediante el sufrimiento de su único hijo.



Por lo tanto, así como la LUNA REPRESENTA UNA SUSTANCIA ESENCIAL QUE COMPARTIMOS CON NUESTRA MADRE EN EL NIVEL INSTINTIVO, EL SOL ESENCIAL QUE COMPARTIMOS CON NUESTRO PADRE A NIVEL CREATIVO  QUE SOLO PUEDE LLEGAR A FRUCTIFICAR ADECUADAMENTE A TRAVÉS DE MUCHAS GENERACIONES DE ESFUERZO SOLAR.

viernes, 21 de abril de 2017

EN BUSCA DEL HEROE SOLAR I

ARQUETIPO SOLAR

Aunque es probable que necesitemos trabajar para expresar la luna, nuestra naturaleza lunar no se esfuerza conscientemente por establecer objetivos en el mundo puesto que la luna resulta una dimensión innata e instintiva de la personalidad , así tenemos que la capacidad de cuidarnos y alimentarnos resulta intrínseca en  todos nosotros; solo tenemos que escucharla.  La luna también es regresiva por naturaleza; siempre nos tironea hacia el pasado y hacia el vínculo madre-hijo porque nuestras necesidades emocionales y corporales básicas esencialmente no cambian. 



Sin embargo el sol es progresista.  Se trata de un principio activo y dinámico que se despliega a lo largo de toda la vida.  En realidad, nunca terminamos de desarrollar la cuestión solar porque este aspecto de la personalidad siempre se encuentra en  un continuo  proceso de transformación, moviéndose hacia alguna visión o algún objetivo futuro.  Quizás alguno se encuentre familiarizado con lo que Joseph Campbell llama el “monomito”, la historia del héroe que se repite en la mitología de todas las culturas.  Se trata de un mito solar, porque el héroe está siempre en camino de convertirse en algo aunque  automáticamente no naciera como héroe.  Debe ganarse el derecho de llegar a ser héroe y rey, y un recipiente adecuado  para la deidad  que lo apadrina.


En este momento conviene  subrayar que aunque  el término  héroe, se escriba en  masculino, no es patrimonio exclusivo de los hombres, de la misma manera que la madre lunar no es tan solo propiedad de las mujeres.  Todos tenemos en nuestra naturaleza una dimensión lunar y  otra solar.  El despliegue del mito del héroe a través del progreso solar tiene tanta importancia para las mujeres como la sabiduría de autosustentación lunar la tiene para los hombres.
Cuando se los usa para describir una imagen simbólica los adjetivos “masculino” y “femenino” no se refieren a uno u otro sexo, sino a una cualidad receptiva o dinámica de la energía para la cual las imágenes más apropiadas en el mito son respectivamente las deidades femeninas o masculinas.  De modo similar la conjunción o matrimonio mítico entre el sol y la luna describe un potencial de relación interior entre estos diferentes aspectos de la personalidad en cualquiera de los dos sexos.  Tampoco conviene olvidar que cuanto más primitivo sea el sustrato donde nos encontremos mayor importancia cobrará la diferencia entre los sexos y que ello primaba en una antigüedad no tan lejana.
Gran parte del material utilizado para describir el mito masculino proviene de Joseph Campbell, cuyo libro THE HERO WITH A THOUSANDO FACES, (El héroe de las mil caras) es una de las mejores exploraciones psicológicas del mito. 
Ante todo tiene un nacimiento extraño o portentoso; generalmente engendrado por un dios en el seno de una madre mortal.  En algunos casos, como el del héroe griego Aquiles, esto se invierte pues su padre era Peleo, un mortal y su madre era Tetis, diosa del mar.  También está el héroe romano  Eneas hijo de la diosa Venus y de un padre mortal, Anquises.  Pero no importa  cuál de los progenitores fuera divino, una de las características del héroe es ser un hibrido entre lo humano y lo divino, por lo cual está destinado a ser un PONTIFEX (el que construye puentes).

HEROES SOLARES Y TESOROS SOLARES los encontramos en las narraciones épicas como la de  Jasón  y el Vellocino de Oro,  la de Sigfrido y el Anillo de los Nibelungos y la de Gilgamesh y el árbol de la Inmortalidad.
De niño, el héroe no tiene idea alguna sobre su verdadero linaje.  Cree ser como el resto del   mundo, pero lo acosa la sensación de ser diferente y la intuición de  poseer un destino especial. Uno de los temas principales para el héroe viene a ser la búsqueda de   su verdadero origen, que es a su vez tanto mortal como inmortal.   En la  imagen mítica del nacimiento híbrido podemos percibir un profundo sentimiento de dualidad, una convicción de que no estamos meramente hechos de tierra y condenados a alimentarnos, reproducirnos y morir.  Otro elemento importante durante la niñez del héroe solar es que generalmente  suele ser objeto de envidia o de persecución sin llegar a comprender la razón.
 Este problema arquetípico de la envidia y la persecución de las potencialidades solares nacientes,  que  se puede ver representado inconscientemente en muchísimas familias, es una de las razones por las que a muchas personas les resulta difícil dar expresión a su brillo interior pues temen que si  de verdad  se muestran como ellas mismas, los demás reaccionarán encolerizándose y atacándolas  tanto verbal  como emocionalmente;  porque la vida solar no vivida de cualquiera de los ascendientes  puede haber agriado la relación con nuestro héroe o heroína  transformándose  en envidia hacia el nativo.  Este viene a ser el ejemplo más cercano de la vivencia directa e inmediata  de  persecución que el héro@  mítico sufre en su infancia. Tarde o temprano tendrá que aprender a arreglárselas por sí mism@, de lo contrario lo mismo daría que apagara su luz solar y volviera a refugiarse en el útero.  En realidad esto es lo que hacen muchas personas al buscar  sustitutos maternos de protección que les proteja ante cualquier  trabajo insatisfactorio o  ante cualquier relación sofocante. Suprimen sus propias potencialidades individuales para evitar la competitividad del mundo exterior.

Cada uno de nosotros se siente especial y único y tiene un destino personal, un aporte individual para hacer a la vida.  La luna es nuestra vida corporal que tiene padres mortales y está sujeta al destino impuesto por la herencia genética.  Lo que percibe es que hay una búsqueda por realizar, un viaje hacia un futuro desconocido, un profundo misterio en el centro mismo de la individualidad.  Eso es el sol.

Al sol en realidad no le interesa el mundo de lo concreto como destino final.  La realidad material pertenece al dominio lunar y es frecuente que lo que consideremos como objetivos en la primera mitad de la vida en realidad tan solo se trate  de las necesidades lunares de seguridad que se expresan en término mundanos.  Los objetivos solares son interiores, y se refieren a la autorrealización y a tener la vivencia de la propia vida como algo especial y significativo.  Estos objetivos son muy difíciles de definir y difieren de una persona a otra en la forma de expresión exterior que precisen.
Sócrates llamaba “daimon” a esta misteriosa fuerza que nos impulsa desde adentro, el destino que empuja a un individuo a convertirse en su propio ideal.  El sol nos dice:  ”Yo no me limito a ser un viejo ratón, un conejo o una col.  Mi vida significa algo.  Tengo potencialidades por desarrollar”.  De no hacer caso de este impulso solar correremos  un riesgo, pues si no damos el salto heroico y hacemos de alguna manera algún aporte creativo especial, por pequeño que este resulte, estaremos condenados al continuo tormento de unas posibilidades personales no vividas.  Entonces tendremos toda la razón del mundo para temer a la muerte, porque en realidad no habremos vivido.
El  elemento  más importante durante la niñez del héroe solar es que generalmente  resulta objeto de envidia o de persecución sin que él  comprenda la razón. Esto último no solo podremos encontrarlo en los relatos de héroes griegos como Perseo, sino también en la historia de Jesús que fue perseguido en su infancia por Herodes.   No solo la envidia sino la amenaza potencial que representa el héroe para los poderes establecidos.   La luz SOLAR siempre resultará  especial y cuando esto queda explícito, es frecuente que inspire en los demás una envidia destructiva. 



El problema arquetípico de la envidia y la persecución de las potencialidades solares nacientes, que se puede ver representado inconscientemente en muchísimas familias, es una de las razones por las que a muchas personas les resulta difícil dar expresión a su sol interior: Temen que si de verdad se muestran como son los demás reaccionarán encolerizándose y atacándoles de las más diversas maneras, tanto física y verbal como emocionalmente.  Quizás el futuro héroe disponga durante un tiempo de la protección de su madre mortal, pero finalmente tendrá que aprender a arreglárselas solo frente a figuras de autoridad.  Tendrá que cultivar un realismo que le permita entender que en la vida la envidia es un hecho y una parte indeleble de la naturaleza humana.  No podrá correr gimoteando a casa cada vez que alguien lo ataque o cuestione que se comporte como alguien especial.  Debe adquirir tenacidad, autosuficiencia, perspicacia e inteligencia para poder sobrevivir como individuo, de lo contrario lo mismo daría que apagara su luz solar para volver a refugiarse en el útero.  En realidad, esto es lo que hacen muchas personas, que encuentran sustitutos maternos en la protección que les ofrece un trabajo insatisfactorio o una relación sofocante y reprimen sus propias potencialidades individuales para evitar la competitividad del mundo exterior.
La llamada mítica de la aventura solar suele surgir en plena madurez como una crisis importante, muy diferente a la que nos plantean los pequeños problemas cotidianos,  que nos desafía a sumergirnos en lo desconocido y a descubrir nuevos recursos de cuya existencia nada sabíamos.  No son muchas las personas que reciben un impacto como el de Saulo  en el camino de Damasco cuando la divinidad se le aparece de sopetón y le revela que tiene un destino muy especial: el de salvar al mundo.  Si algo  parecido ocurriera en la juventud, es frecuente que ello implique algunos elementos cuestionables como sentimientos de inferioridad profundamente arraigados que generan una identificación mesiánica compensatoria.  Existe una gran diferencia entre la verdadera aparición del solar en una personalidad adulta relativamente sólida y la fantasía mesiánica que refleja la pobreza de una estructura del ego mal desarrollada.  La singularidad del sol no es incompatible con el realismo y la humildad y su sentimiento de ser especial no le exige mirar con desprecio al común de los mortales, a menos que se haya combinado con heridas infantiles aún abiertas.
La intervención de otra persona en nuestra vida bien sea en forma de amante, niño, maestro, enemigo o rival, puede desencadenar el nacimiento del héroe sola interior, transformar su conciencia y enviarlo por la senda de su búsqueda.
El mundo está lleno de gente extraviada que ha rechazado la llamada solar a la ad-ventura, no una sino muchas veces.  Hay formas de  negarse drásticamente a ello y  pueden formar parte de un conjunto de trastornos y enfermedades físicas graves.  Muchas de estas personas parecen normales salvo que y “nadie habita su casa” , “carcasas voraces” que dirían los más crueles; es decir que se encuentran vacíos y ni lo saben ni lo admiten, ni mucho menos lo imaginan.  En realidad es que no han conseguido nacer a la luz interior. ¿Por qué responsabilizar al nonato? Resultaría muy injusto. Tal y como reza el poema de T.S.Eliot en su poema “The hollow men” (Los hombres vacíos) https://allpoetry.com/The-Hollow-Men



Somos los hombres huecos. Somos  los hombres rellenos. Apoyados uno en otro. La mollera llena de paja.  Los que han cruzado con los ojos derechos al otro Reino de la muerte nos recuerdan – si es que lo hacen- no como perdidas almas violentas, sino solo como  hombres huecos,  hombres rellenados.


Una ayuda suele aparecer generalmente justo después de que el héroe haya aceptado la llamada.  Es como si algo dentro de nosotros que constituye un poderoso apoyo se activara cuando encaramos y aceptamos nuestra propia senda individual en la vida.  Resulta muy revelador que en la situación del héroe, no siempre, se comprometan otros dioses que no están directamente relacionados con él porque tienen sus propias razones para desear que éste tenga éxito.  Así tenemos, por ejemplo, cuando Perseo marcha en pos de la Medusa, a una verdadera multitud de deidades se une a la feliz empresa.  Perseo es hijo de Zeus, pero Atenea le ofrece un escudo protector, Hades contribuye con un yelmo que lo hace invisible y Hermes saca de su sombrero de mago un par de sandalias aladas. A todos estos dioses les interesa la destrucción de la medusa….y esto sugiere, en LENGUAJE MÍTICO, que en realidad el héroe está redimiendo un problema que va MAS ALLÁ DE SU PROPIA BÚSQUEDA PERSONAL.  Por tanto aunque crea que lo hace únicamente para sí mismo, el héroe solar está haciendo algo para la colectividad. 
 En el mito de Perseo la Medusa simboliza algo más que un dilema personal.  Se trata de un problema inherente al psiquismo colectivo, una herencia humana universal de resentimiento y veneno que se  genera en las familias y en los grupos sociales, incluso en las naciones; una especie de depresión paralizante.  Parece que los dioses no pueden ocuparse adecuadamente de sus propios asuntos y necesitan de un héroe que realice la hazaña en su nombre.  Así,  para concretar sus designios más amplios, el inconsciente colectivo depende de la autenticidad de cada individuo.
 Podemos tener un atisbo de los vínculos existentes entre el héroe solar, el sacerdote que hace de mensajero de la sabiduría y la intención de los dioses, el artista que funciona como la voz profética de la sociedad y el rey, que encarna la voluntad divina por mediación de la autoridad mundana.  Se trata de figuras míticas del funcionamiento más profundo del Sol, que, al convertirse en canal de la auténtica autoexpresión individual aporta inevitablemente algo a esa psique más vasta de donde proviene el individuo.  Pero el héroe debe realizar su tarea porque algo lo impulsa a ello desde adentro.  Si la cumple simplemente para complacer a otras personas,  por más humanitario que quiera parecer, terminará enredado en complicaciones sin fin, al no ser fiel a sí mismo.  Debe proseguir su búsqueda porque lo que le apremia a ello es su propia necesidad interior, no por dar gusto a los demás.  Y sin embargo, en el acto de realizarse como individuo aportará algo al resto.
Lo solar, con el sol como arquetipo visual, resulta profundamente paradójico.  Al llegar a ser lo que somos, tenemos mucho más para ofrecer que si corremos de un lado a otro intentando salvar al mundo para compensar nuestro propio vacío interior.

El héroe llega, finalmente a lo que Joseph Campbell llama “El Cruce del Umbral”, que es donde por lo general le aguarda algo bastante horrible y peligroso que intenta impedir que consiga su objetivo.  El dilema del Cruce de dicho Umbral refleja un conflicto interior básico que existe en todos nosotros.   Un primer cruce de umbral puede ser el reflejo de la pubertad y la adolescencia, con sus conflictos familiares típicos.    Como entidades solares, en ese momento ya sabemos que estamos lo bastante formados como para saber que el tirón hacia atrás viene a ser una especie de muerte, y sin embargo aún estamos demasiado poco formados para sentir que podemos enfrentarnos con esas uterinas necesidades regresivas sin que tenga lugar una violenta pelea.
Erich Neumann, en “The Origins and History of Consciousness (Los orígenes y la historia de la conciencia) denomina esta etapa evolutiva como la del “luchador”, y aunque se trata de una fase arquetípica de la juventud y una etapa inevitable del viaje del héroe solar.  Al Luchador, todo le parece una batalla, y no contempla con bondad lo femenino, tanto si se trata de la madre real como de los vínculos de familia, las emociones, las mujeres, las sustitutas maternas en el lugar de trabajo e incluso la propia carne mortal. 
Existe  una profunda ambivalencia en esta primera etapa de la aparición del concepto solar en la vida y muchas personas se quedan ahí atascadas, en el umbral, luchando toda la vida contra la Gorgona, la Medusa, la dragona femenina.  Así se puede observar como todos estamos familiarizados con el sentimiento de encontrarnos atrapados entre la necesidad de ser amados y queridos y la necesidad de defender con lealtad nuestros propios valores.  La pelea con el dragón tiene muchos niveles emocionales, y puede darse cada vez que nos vemos enfrentados con este conflicto interior.

Marduk & Tiamat
Uno de los mitos más antiguos  que describen esta pelea con el dragón es el mito babilónico de la creación, representada como una batalla entre el dios del Sol: Marduk, y su madre, Tiamat: el océano de agua salada. Se trata de una personificación de la madre primordial creadora del mundo bajo la forma de un monstruo marino.  Tiamat es a su vez la dadora de vida y las fauces de la muerte que devora todo lo que ella misma crea.  Este mito es una antigua descripción de nuestras primeras experiencias uterinas,  del posterior proceso de nacimiento y  separación, que constituye una amenaza para la vida de la criatura.  En el principio  de los tiempos, antes de que el cosmos manifiesto llegara a existir, Tiamat y su consorte, Apsu: el océano de agua dulce, contenían dentro de sí a sus hijos, es decir a todos los dioses menores.  Tiamat se aburrió de su bulliciosa progenie y, enfadada, se propuso aniquilarlos. Pero sus hijos descubrieron el plan  y Marduk , el dios Sol, el más fuerte y audaz de todos ellos, mató a su padre Apsu y retó a Tiamat a un combate a muerte.   Le clavó en la garganta sus flechas llameantes y la destruyó; mas  con su cuerpo creó la bóveda celeste y por debajo de esta a la tierra.  Así tuvo lugar la creación del mundo manifiesto para la mente de los primeros homínidos de nuestra cultura que necesitaron explicarse su entorno.
Esta antigua narración resulta un retrato completo del proceso del individuo solar que emerge tanto de la oscuridad del útero como del inconsciente colectivo.  Como sucede en los sueños, se pueden  interpretar todos los personajes del mito como los de una historia que se desarrolla en nuestro interior.  Tiamat y Marduk están vivos dentro del niño y el adulto. Ambos  luchan con el problema de la separación de la madre.  Marduk, el principio solar, debe luchar contra  la fuerza regresiva de su propia avidez lunar, y mientras esta pugna continúa, las necesidades de la naturaleza instintiva son experimentadas como algo amargo (el agua salada), monstruoso que puede poner en peligro el propio desarrollo, entendiendo este concepto como una forma de vida.   El resultado de su victoria sería la creación de su propio mundo. Esta podría ser otra  manera de describir la formación de la realidad individual.
 Los mitos pueden representar tanto imágenes de sentimientos como modelos de desarrollo, y quizás alguno de  nosotros pueda reconocer en sí mismo  la etapa evolutiva que describe la historia de Marduk y Tiamat.  Se trata de nuestra permanente batalla contra la inercia, la apatía, el estancamiento y la adicción de la que en pequeña escala obtenemos experiencia a través de  escaramuzas cotidianas, como por ejemplo seguir una dieta, un programa de ejercicios o un curso difícil.  También se podría encontrar o en la pugna por dejar una relación o un matrimonio insatisfactorio, pero compulsivo, o alejarse de  una familia en la que confiamos pese a ser devoradora.  Marduk es la voz del “yo soy” (concepto de identidad)  y  aunque esta unidad con la madre oceánica quede destruida, la creación de su propia realidad y de  valores individuales vendría a reemplazarla.





.......................continuará, aunque el artículo completo, para impacientes, se encuentre recopilado en el blog de la abuelita.






miércoles, 19 de abril de 2017

MONASTERIOS BREXIT

Interesante documental sobre la circunstancia histórica en el Reino Unido acerca de la demolición o transformación de sus múltiples monasterios en tiempos de profundos cambios.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/documenta2/documenta2-santos-pecadores-milenio-monasterios-3/3509399/
El primitivo monacato británico evolucionó al margen del continente y logró fusionarse con las tradiciones celtas locales hasta enraizarse fuertemente en la sociedad. Sin embargo, siglos más tarde los inmensamente ricos y poderosos monasterios que habían dominado la sociedad británica durante un milenio fueron aniquilados en menos de cinco años durante el reinado de Enrique VIII. La escasa resistencia a su demolición indica que habían perdido su lugar singular en la vida de la nación.
Melrose Abbey.

Mientras lo veía pensaba lo cómodo que resulta analizar la historia del comportamiento humano con siglos de perspectiva.  Extrapolar al respecto es harina de otro costal y puede costarnos no solo la exclusión social sino incluso una verdadera persecución con el fin de erradicar presagios futuristas que producirían una verdadera desesperación social. Afortunadamente ese papel ya lo vienen cumpliendo de largo  mitos y  arquetipos diversos  revestidos de girones, de cuentos imposibles, representados y ocultos continuamente entre imágenes de dibujos animados y/o de imágenes añejas con capas de una  antigüedad tal  para que nadie "en sus cabales" se atreva siquiera a considerar su vigencia. Máxime en tiempos que se bajan telones pasados para representar obras robóticas.
Al respecto del concepto "robótico" tan manido en el vocabulario actual, el otro día comentaba con cierta amiga practicante de medicina general   que en las facultades de medicina se deberían impartir clases de robótica y/o mecánica visto el futuro que les espera a nuestras vísceras pero que es una pena que se hayan perdido ciertos conocimientos ancestrales y que ahora muchos desvirtúan o intentan vendérnoslos como panaceas.   Si bien  la especialidad traumatológica, por razones evidentes, marcha a la cabeza en la vertiente robótica de la medicina.

Entre diversas interesantes  cuestiones del documental, algunas de las cuales desconocía, se comenta  al final del documental que el significado inicial del término "monje" era "solo" o "solitario". Lo llevo claro. Menos mal que pese al magnífico subterfugio vital que nos ofrece la reencarnación no creo en ella, por más que los arquetipos me soplen "cosicas" al oído.  ¿Se imaginan como se habría escrito la historia si  hubiera existido el actual desarrollo científico y tecnológico desde la más antigua de las antigüedades? ¿Seríamos robots fabricados a partir de alguna rara amalgama y no de carne, sangre y hueso, tan primitivos? ¿Existiría la vida tal y como la conocemos?

El presente documental pronto dejará de estar vigente e ignoro si aparecerá en alguna otra plataforma, la primera parte del mismo está ausente.

lunes, 17 de abril de 2017

ANTZ-ITSMO

Esta entrada hará de prologo absolutamente contradictorio, para variar,  de todo lo que está por venir: Un desarrollo sobre el arquetipo solar basado en el trabajo de Joseph Campell, "El héroe de las mil caras" y que se encuentra en pleno proceso de elaboración, a fuego lento.  Se presentará  seccionado en diversas entradas debido a su longitud.  A ello dedico últimamente algunos ratos libres.



Traducción del Prólogo

TODA MI VIDA HE VIVIDO Y TRABAJADO EN LA GRAN CIUDAD Y HACE QUEME SIENTA ASFIXIADO.
BUENO, SIEMPRE ME HE DICHO A MI MISMO QUE TIENE QUE HABER ALGO MEJOR EN ALGÚN SITIO PERO TAL VEZ PIENSE DEMASIADO.

PUEDE QUE TAL VEZ TENGA QUE VER CON QUE EN MI INFANCIA, SUFRÍ UNA PROFUNDA ANSIEDAD, SABE, MI MADRE NUNCA TENIA TIEMPO PARA MI,

PORQUE CUANDO ERES EL HIJO MEDIANO DE UNA FAMILIA DE CINCO MILLONES, NADIE TE PRESTA ATENCION NUNCA,

CLARO, ES IMPOSIBLE, ASÍ QUE SIEMPRE HE TENIDO UN COMPLEJO DE ABANDONO INSUPERABLE.
MI PADRE ERA UN ZANGANO , COMO YA HE DICHO, SE LARGÓ VOLANDO CUANDO ERA UNA SIMPLE LARVA .
Y DEL TRABAJO... EJEM.... MEJOR NO HABLAR PORQUE ME PONE ENFERMO, YO,YO,YO NO ESTOY HECHO PARA EL TRABAJO, ESO SE LO ASEGURO, Y ME SIENTO FÍSICAMENTE INADECUADO,
EN TODA MI VIDA NO HE PODIDO LEVANTAR MAS DE DIEZ VECES MI PROPIO PESO CORPORAL.

Y SI LO PIENSO BIEN, MANIPULAR TIERRA ES ALGO,.....UGGG, NO ES MI IDEA DE UNA CARRERA CON PORVENIR, NECESITO PENSAR QUE HAY UN SITIO MEJOR QUE ESTE,

DE OTRO MODO ME PONDRÍA EN POSICION LARVAL Y A LLORAR.
¡AHH ESTA SUPEROGARNIZACION ME HACE SENTIR INSIGNIFICANTE!.

La hormiga-psicólogo dice: ESTUPENDO HAS PROGRESADO MUCHO,
AH SI, se sorprende nuestro protagonista Z

CLARO Z, PORQUE ERES INSIGNIFICANTE, asevera el psicohormiga.

Qué contradictoria resulta la evidencia de nuestra insignificancia, especialmente cuando nuestras vidas dependen de la aleatoriedad vía infames gobernantes o circunstancia espacio temporal, versus ese sentimiento interior de unicidad e importancia egóica que las religiones monoteistas se han empeñado en subrayar en rojo sangre.  
Porque eso parece que es la vida, todo un ejercicio de funambulismo a ciegas entre dos extremos opuestos y caerse al abismo resulta lo más sencillo. Por cierto,  el lenguaje de los ordenadores es BINARIO......no por nada ...... al menos nuestra realidad física resulta tridimensional.....menos es nada. 

Me resulta muy curioso que cuando una criatura nace inicia su existencia llorando desesperadamente mientras que sus mayores sonríen, sin embargo si a la hora de morirse, suponiendo que llegue a la edad madura, quienes le rodean y supuestamente aman, lloren.  ¡A lo mejor debería ser al revés! ¡El mundo al revés, aquel juego de niños que otrora nos divertía! 





viernes, 7 de abril de 2017

AUTISMO

La perfección no es cosa pequeña pero está hecha de demasiadas cosas. ....se dice que dijo  Leonardo Da Vinci.

  https://es.wikipedia.org/wiki/Autismo



Parece ser que muchas más personas de las que imaginamos nacen con diversos grados de autismo y  no son diagnosticados porque la cuestión no resulta demasiado obvia, tan solo parecen tontos ante determinadas circunstancias. También parece  que una de sus múltiples características es que son capaces de distinguir mejor emociones de todo tipo a través del canal auditivo. 



También suelen tardar más tiempo de lo normal en comenzar a hablar y hasta puede que dispongan de una sensibilidad mucho más acusada en determinados sectores o en uno en exclusiva que la gran mayoría.  Por ello puede que a lo largo de su vida, principalmente la infancia, cuando aún no han desarrollado suficientes sistemas de camuflaje de supervivencia, muchas personas simplemente sean considerados como socialmente necios.




Podrán no sentir demasiado interés en lo que les rodea pero suelen  mostrar un extraordinario interés en alguna parcela determinada lo cual puede confundir enormemente a quienes les rodean.


Vaya, por fin acabo de comprender mejor esta cuestión, por la cuenta que me trae, un poco tarde, eso sí.

A lo largo del tiempo  he comprendido  que con frecuencia quienes se encontraron con más problemas   y consiguieron resolverlos suelen resultar buenos maestros porque simplifican al máximo las cuestiones más enreveresadas para que otras mentes las comprendan.  Simplemente realizan  inconscientemente una proyección del desarrollo de su propia experiencia personal en determinado sector.
 No se trata de teoría vital, sino de  práctica diseccionada y experimentada en propia carne, pero este proceso no todos lo pueden comprender en su totalidad sin experiencia al respecto.
 Simple cuestión de diversidad, no siempre aceptable en sus extremos más sangrantes, pero en exceso padecida.

lunes, 3 de abril de 2017

Buero Vallejo a examen



IMPORTANTE: minuto 11:34 hasta el minuto 12:13, en tiempos de la t.v. en blanco y negro, por decir algo.  Obsérvese como al responder a la pregunta que le hace su interlocutor se toca la nariz.  En el lenguaje no verbal este gesto significa "ocultación", me parece que en su caso no desea ocultar y mucho menos molestar y sencillamente utiliza un  lenguaje "diplomático" para responder con su realidad tan alejada de la realidad que en aquel tiempo se pretendía vender al pueblo, donde la comedia y la frivolidad imperaban para no hacer pensar a la gente y para que el teatro solo sirviera de diversión y no de concienciación que era lo que Buero pretendía a través de sus obras.

CONCLUSIÓN a partir del minuto 25:40 en palabras del autor: "Para mi la vida es algo que parece un sueño pero que nos compromete hacia la muerte, en el sentido de que hay que saber COMO morir. La vida culmina en una muerte digna. No todos tienen la oportunidad, porque la vida a veces es durísima, de lograr una muerte digna. Los que por azares favorables puedan en alguna medida optar, cuando les llegue esa hora sabrán que toda la vida ha sido una preparación para saber morir dignamente" Palabra de Buero.

A título personal debo añadir que al sentirme amante en profundidad de la vida sentí que debía ocuparme en la misma medida del hecho de la muerte desde la tierna infancia, en cuanto descubrí su existencia.

Una infancia durante la que me sentí fuera de contexto social por muy bien que supiera integrarme en sociedad, pero al final no me agradaba y siempre me retiraba.  Esto ha debido suponer una constante en mi vida, y pese a haber cumplido con mis obligaciones familiares y biológicas con enorme esfuerzo y responsabilidad así como haber  desarrollado con relativo éxito una existencia satisfactoria, tanta investigación al respecto del desarrollo de la vida y la no-vida me ha llevado a estar de acuerdo con la conclusión del autor añadiendo con todo respeto una variante: el concebir todo final como  una especie de muerte, al menos así lo he vivido, pese a conservar la misma identidad a lo largo de múltiples décadas.  Entonces es cuando el término muerte pierde su aguijón convencional y hasta puede revestirse con  manto del reposo...... claro que soy fruto de aquél vergonzante periodo dictatorial de la historia de España conocido como franquismo y seguramente mi pensamiento no pueda dar más de si.   Necesita reposar.

jueves, 30 de marzo de 2017

BUERO VALLEJO

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventurambuero/3958520/


AGUJEROS NEGROS Y EL JAZZ DE LA FISICA

http://www.rtve.es/alacarta/videos/uned/uned-6-25112016-agujeros-negros/3813929/
Del Big Bang a la big band: la estructura musical del universo desvelada en un apasionante ensayo.
Sinopsis de El jazz de la física:
Este libro nos ofrece una fascinante clave para comprender algunos de los enigmas más persistentes de la física y la cosmología contemporáneas. En efecto, tomándose en serio la antigua analogía de que —como sostuvieron, entre otros, Pitágoras o Kepler— el universo esconde proporciones armónicas, el profesor Stephon Alexander emplea las nociones de ritmo, armonía, proporción, tonalidad o improvisación para acompañarnos en un viaje que arranca en los inicios del universo y nos acerca a los confines de la expansión cósmica. Así, mientras que la moderna teoría de cuerdas nos habla de un mundo de subpartículas en continua vibración, los astrónomos sospechan que el macrocosmos se expande y se contrae en ciclos que recuerdan estructuras musicales.

sábado, 25 de marzo de 2017

LUNA, MADRES Y MATRIARCADO - 3

                                                           Dali. Tete Raphaelesque eclaté

Retomando el último párrafo: la tierra madre representa una imagen del poder de la naturaleza para mantenerse y perpetuarse a sí misma.  A la triada, Demeter, Artemis y Hécate se las pinta en el mito como diosas de la concepción y el nacimiento porque representan  el principio instintivo que crea los recipientes necesarios  para la continuidad de la vida física en el mundo y les infunde vida.
La imagen que para esto tiene el Antiguo Testamento es Eva, cuyo nombre en hebreo  me parece recordar  significa “vida”.  Cuando somos bebés no disponemos de un ego, este se despliega a medida que maduramos y la luna preside su desarrollo.  La primera experiencia  de un niño es la del cuerpo, porque en las primeras semanas de vida no hay más que sensaciones y necesidades corporales: tiene hambre, necesita dormir, que se lo tenga en brazos, que se lo toque; es decir, necesita seguridad.  Si estas necesidades instintivas básicas resultan satisfechas, estará contento y sentirá que la vida es un lugar seguro.  Ser capaz de expresar la luna significa ser capaz de experimentar y experimentar las necesidades y los apetitos de supervivencia del cuerpo, sin tener que justificarlos mediante la capacidad de razonamiento o la autoconciencia del ego solar. Por tanto, cuando se considera el principio psicológico simbolizado por la luna lo primero es tener en cuenta nuestra necesidad básica de seguridad y supervivencia. 
Si dichas necesidades básicas no están lo suficientemente satisfechas, el resultado será la angustia, un estado que todos experimentamos en algún momento de la vida, pero que para algunas personas se tratará de una aflicción continua, el sentimiento que la vida exterior  no resultará segura.   Para algunas personas lo que desencadena la angustia es la amenaza del rechazo o del abandono, para otras se tratará de un cambio de ambiente o la amenaza de verse desarraigadas del trabajo o del hogar.
El pensamiento mágico resulta de lo más primitivo, del estrato arcaico del pensamiento adulto y por supuesto del instintivo y lunar pensamiento infantil. Por supuesto  dicho objeto no proporciona suerte sino que le hemos proporcionado un valor simbólico  y se ha convertido en  la primitiva deidad lunar alienada de la conciencia lunar y reducida a expresarse a través del cualquier objeto de lo más sorprendente: desde una barra de chocolate hasta un rosario, por exponer ejemplos distantes.
Para algunos las demás personas constituyen un alimento lunar llámense amante, pareja, hijos, nietos o incluso cualquier círculo social  o grupo profesional o ideológico. Algunos disfrutamos simplemente de la compañía de amigos o familia mientras que otros dependen compulsivamente de ellos y reaccionan con gran angustia ante cualquier amenaza de expulsión del grupo o ante cualquier cambio de papeles en la familia.  Existen seres que inconscientemente y desde su terror lunar torturan de manera emocional a cualquier miembro de su familia que amenace con seguir una senda individual.  A esto los  más “temerosos” lo pueden llamar “amor” o “preocupación” por el otro, pero en ocasiones su “hambre lunar”  se muestra totalmente despiadada y destructiva.
En otros casos familias enteras pueden sufrir una carencia de conexión o sentimiento lunar entre sus miembros,  y como todos ineludiblemente,  comenzamos copiando  el patrón de sus padres aunque  muchos acabemos  reaccionando de forma completamente opuesta por muy distintos motivos.
En la anterior entrada se trató sobre el aspecto de la luna en relación al arquetipo de la diosa DEMETER, a continuación le dedicaremos atención al aspecto lunar representado por ……..
 ARTEMIS.  Sus raíces se remontan mucho más allá de la núbil cazadora vestida de gimnasta conocida como la Señora de las Bestias.  Las primeras imágenes de ella provienen de Çatal Hüyük de la Anatolia Central donde se desenterró una estatua de arcilla de siete mil años de antigüedad que representa una mujer sumamente gorda dando a luz, flanqueada a ambos lados por leones.  Estos leones son sus emblemas más antiguos.  A lo largo de los siglos evolucionó hasta ser conocida  como CIBELES: “la Madre de Todo” y se la representó de pie en un carro tirado por leones.  El centro de su culto se encontraba en  Éfeso,  sudoeste de Turquía, en cuyo museo local se puede admirar una bellísima estatua de mármol de la diosa, que data del último período romano, rodeada una vez más por leones y ropaje adornado por otras bestias.  A dicha imagen de mármol le recorren  hileras de lo que podrían ser pechos, huevos o incluso testículos desde los hombros hasta el abdomen y en el cuello lleva grabado el zodíaco: la gran rueda escrita en los cielos.  Esta Cibeles se encontraba unida a un joven hijo y amante: Atis, quien se autocastró para mantenerse fiel a ella.  Además de diosa de la fertilidad, esta antiquísima deidad lunar es una imagen del sombrío corazón de la naturaleza salvaje aunque bajo esta forma no resulte demasiado agradable.

                                                                 Dali. Galatea y las esferas
 Cabe preguntarse de qué trata esta dimensión de la luna, LUNA LLENA en este caso, que es cuando su luz resulta más poderosa. También representa la más peligrosa del matriarcado, porque el portador de la semilla no tiene rostro y resulta  prescindible, por ello se le hace objeto de un asesinato ritual para fertilizar la tierra y asegurar la continuidad de las cosechas, de la familia o del grupo.  En este caso Artemis parece encarnar el rostro salvaje e indómito de los instintos.  En esta diosa hay algo de extático y tempestuoso asimilado a las leonas que son bestias lunares puesto que en su caso es la hembra quien en realidad hace todo el trabajo.  Sale a cazar mientras el macho  queda acicalándose y luciendo su majestuoso aspecto a la espera que le traigan  la cena.  La leona es una matriarca y sus parejas son esencialmente “niños de mamá” por más que muchos se nieguen a admitirlo.   Este aspecto lunar también representa el estado que  aparece cuando nos embriagamos o cuando perdemos el control sobre la conciencia solar.  Uno puede tener un atisbo de Artemis en su propio salvajismo emocional si sus necesidades instintivas se ven violadas  o amenazadas.  Existen mujeres que expresan  este arcaico sentimiento matriarcal al exclamar que su pareja no resulta peor que cualquier otra pareja porque “de noche todos los gatos son pardos”, que el matrimonio no es cuestión de felicidad porque lo verdaderamente importante es la familia lo cual a su vez justificaría cualquier tipo y cantidad de martirio o destrucción.  (La imagen  de la gran  “MAMMA” italiana asalta mi mente)
En el mito las amazonas que adoraban a Artemis, se emparejaban ritualmente una vez al año con hombres cuyos nombres no conocían y cuyo rostro jamás veían con el fin de quedarse embarazadas; a los varones fruto de dichas uniones los mataban y a las niñas las criaban como miembros de la tribu.  En este caso lo que prima  es el poder de la gestación, del nacimiento  y la crianza, es decir el estado natural de la mayoría de las mujeres durante el embarazo, lo cual a su vez representa un poderosa protección para el recién nacido.  En el reino animal resulta frecuente que las hembras tengan que proteger a sus crías del macho, el cual en ocasiones puede llegar a comerse a su propia descendencia. 
Por tanto conviene considerar tanto las dimensiones positivas como negativas de esta conciencia matriarcal que protege y preserva la vida al igual que la puede destruir de forma despiadada. ( De nuevo me asalta otra imagen, la de   “La mano que mece la cuna”). No conviene olvidar que TODOS LOS SERES NOS ENCONTRAMOS BAJO EL INFLUJO LUNAR y que las culturas primigenias le atribuyeron los patrones más primitivos mediante arquetipos en forma de divinidades. A continuación todo fue “coser y cantar”: copiar y repetir, repetir y copiar generación tras generación convirtiendo dichos patrones en certeros actos de fe que perduran hasta nuestros días en las culturas más primitivas, más instintivas, más lunares. 
La figura de HERA, la diosa griega que presidía la vida familiar nos ofrece una visión más amplia  y elaborada sobre la naturaleza de la luna.  Ella como contrapartida a Artemisa, encarna la estabilidad,  la santidad del matrimonio y de la unidad familiar. Bajo esta máscara el aspecto lunar dicta  leyes y estructuras  para la protección de la especie y para el funcionamiento eficiente de la sociedad.  Instiga todo lo que nos resuene como: “Este es mi nombre, esta es mi familia, estos son mis hijos, este es mi trozo de tierra, este es mi país y aquí es donde pertenezco.”  Se trata de todo aquello que nos proporciona una identidad colectiva y un sentimiento de seguridad dentro del grupo.  Así encontraremos muchas personas que  sientan una necesidad sumamente poderosa de identificarse con sus raíces históricas y se angustien mucho si se ven arrancados de su lugar de origen. Preferirían arriesgarse al dolor  e incluso  la muerte antes que tener que mudarse a alguna otra parte. 
Por semejante razón no podemos entender  por qué tanta gente insiste en seguir viviendo en las laderas de volcanes en actividad sabiendo con certeza que periódicamente se darán   erupciones destructivas aunque aduzcan que la única razón para ello es la fertilidad de sus tierras. Por la misma razón, muchas personas mantienen un matrimonio lamentable o se aferran a familias destructivas.  El terror de hallarse solo, de vagar sin rumbo por el mundo les parece peor que el sufrimiento y la claustrofobia de su situación.  La luna no puede soportar el aislamiento y es frecuente que se aferre a un “daimon” (demonio) familiar conocido con tal de no ir en pos de algún desconocido ángel independiente.   Este es el ámbito de HERA, desde lo más profundo anteponiendo el valor de las raíces y de la tradición a la realización de una vida individual.
Por tanto, para alguien con una conciencia solar  ampliamente desarrollada, con cierta individualidad, puede resultar terriblemente solitario el hecho de ser la pareja tanto de una persona matriarcal (sea hombre o mujer) porque su valor individual se verá continuamente socavado y demolido.   Tampoco  resulta agradable ser un niño  en este idealizado tipo de mundo matriarcal, porque que el trasfondo mítico del matriarcado es el de la diosa partogenética que se autofertiliza, ello implicaría   que   el niño  divino habría de ser engendrado por arte de magia y que estaría destinado a ser el redentor heroico la madre. Una expectativa demasiado amplia para que un niño pueda estar a su altura y que conducirá a diversas dificultades emocionales en la edad adulta.

                Max Ernst (1891-1976)  La Virgen castigando al Niño Jesús ante tres testigos. Una imagen que en su momento resultó escandalosa por distinto motivo que lo sería en el presente, puesto que en la actualidad  lo sería tachada de maltrato infantil

Muchas pueden ser las razones por las que una mujer pueda caer en este tipo de identificación arcaica a expensas de otras facetas igualmente importantes de su personalidad.  En general hay que  buscar las causas en sus propios antecedentes familiares. Si de niña ha sufrido una carencia emocional grave y como consecuencia de ello se encuentra llena de angustia y desazón, puede buscar su alimento emocional identificándose inconscientemente con la diosa lunar arquetípica.  Si nos sentimos privados de algo, los humanos intentamos encontrarlo de dos maneras características: esperando que otra persona nos lo dé o bien convirtiéndonos  en una versión exagerada de eso mismo que necesitamos.  Con frecuencia en estas mujeres se da una gran cólera hacia los hombres puesto que cuando se sintieron  inadecuadas quizás intentaran  tomar prestado el poder del arquetipo para compensar lo que vivieron como una carencia personal.  El problema radica en que el poder arquetípico resulta un fraude porque NUNCA  es propio o innato, sino adquirido inconscientemente mediante cultura.  Si no nos hemos esforzado por procesar estas energías a través de la lente de nuestra propia individualidad, (y aquí el concepto del arquetipo solar brotará con todo su potencial) los arquetipos lunares se apoderaran de nosotros antes de haber alcanzado la plenitud física y psicológica y abdicaremos de toda posibilidad de elección y de todo sentimiento de responsabilidad personal.  De ahí que una mujer, al igual que cualquier varón, que  inconscientemente se identifique  con la diosa lunar pueda ser, sin percatarse, profundamente voraz y destructiv@.
HECATE es la deidad lunar oscura que preside la hechicería y el encantamiento.   Su representación a más humanizada en la cultura griega podría ser Circe, convirtiendo en cerdos a los compañeros de Ulises, porque exige  pleno respeto  hacia su poderío  lunar ofendido.
Esto se traduciría en los siguientes términos:  puesto que la naturaleza puede ser caprichosa ( y aquí entraría el actual concepto de aleatoriedad, es decir de desconocimiento causa-efecto de la circunstancia que sea), cuando nos desconectamos demasiado de dicha naturaleza o nos mostramos arrogantes ante ella,  nos  puede arrastrar hacia un comportamiento cerril o estúpido para enseñarnos que, en última instancia, somos mortales. (El Sueño de una noche de verano de William Shakespeare, si bien en este caso el hechicero se trate de varón.)
En la narración el hecho de vernos reducidos a nuestra naturaleza corporal implica que  hemos renunciado a cierto heroico ascenso  de la conciencia adjudicada al sol y del cual me ocuparé más adelante. 
Cuando hablamos de la luna, inevitablemente pensamos en el género femenino,  y ello evidentemente resulta lógico y veraz pero NO CONVIENE OLVIDAR QUE  TODOS LOS HABITANTES de este  planeta nos encontramos sometidos  a las influencias  de ambos luminares por el hecho de disponer de un cuerpo físico compuesto por fluidos diversos.  (“Be wáter my friend”)
Tampoco conviene olvidar que debemos nuestro actual conocimiento científico a todos los mitos y a través de ellos a tantísimos aciertos y errores cometidos por nuestra especie a lo largo de la historia. Tampoco conviene olvidar que el ácido desoxiribonucléico  de nuestro ADN se puede alterar mediante nuestro pensamiento, actitudes, hábitos y comportamiento a lo largo de generaciones y por tanto  somos tan responsables de los  seres del futuro como “consecuencias” del pensamiento de todos nuestros antecesores.
Aprovechando que disponemos de tantas herramientas de conocimiento a través de la sangre, el sudor, el dolor y las lágrimas de nuestros ancestros tenemos conocimiento de la posibilidad que un meteorito se estrelle contra nuestro planeta, parece que se está trabajando sobre la manera de desviar dicho infortunio que implicaría la extinción de las presentes especies tras no poco sufrimiento y la aparición de otras distintas. ¿Y si dicho meteorito se estrellara contra nuestro satélite? Por  supuesto que el infortunio se desencadenaría igualmente sobre este planeta por motivos que huelga enumerar pero suponiendo que cierto número de especies se pudieran adaptar a las nuevas circunstancias del planeta ¿de qué manera afectaría dicha adaptación a los instintos básicos adjudicados al efecto lunar sobre la tierra?
Escribir sobre el sol, (quien no reconoce la rima infantil: "Sal solecito, calientame un poquito, por hoy, por mañana y por toda la semana") sobre la luz, me resultará mucho más placentero porque todo parecerá bastante más clarito. “Hágase la luz” (¿luciferina?. La contradicción está servida desde el principio de los tiempos y al cuerpo más físicamente frágil le tocaría cargar con el  oscuro sambenito lunar) La luna no emite luz, tan solo la refleja y por ello nos envuelve y moviliza nuestros fluidos  bajo su manto de misterio. No lo olvidemos. Descorrer este manto, o simplemente “meteorizar la luna” supondría iluminar aspectos tenebrosos de nuestro organismo vital ¿Podemos imaginar la razón por la cual no conviene o simplemente resulta temido semejante “alumbramiento”, y quienes  lo temerán en mayor medida?
Quienes se niegan asumir sus cadenas bajo subterfugios de lo más mundanamente pueriles,  serán sepultados por las mismas. Absortos, cadenas incluidas, mientras deambulan arrastrándolas con cierta  satisfacción  por la superficie de su existencia.  
Como mujer cuyo papel  la aleatoriedad universal me tocó representar en la presente pinza espacio temporal y analizado profundamente todo lo expuesto solo me queda concluir afirmando que al principio de la vida todas  las criaturas poseen instintos “solares”. (genética  aparte). Que la “mitad” de ellos, llámese sexo femenino o cualquier colectivo que  resulte relegado  por poseer características no acordes con el concepto puntual de la dominancia predominante, será relegado. Por tanto todo colectivo que se sienta injustamente tratado  inevitablemente sentirá  que debe desarrollar alguna forma diferente de supervivencia, ha de “inventarse alguna alternativa” generalmente basada en la alternancia error/acierto  bajo los auspicios de cierto grado de  astucia para la intentar desarrollar una innata supervivencia personal, familiar, social y de especie.  Este proceso, conforme funciona la estructura neuronal ,  inevitablemente hará que   su inteligencia útil se desarrolle mucho más  que la de aquellos individuos nacidos bajo los mejores auspicios y cómodamente aposentados en su   ZONA DE CONFORT

Lo expuesto hasta el momento sobre EL ASPECTO LUNAR se trata de los instintos más primitivos según se exponían y novelaban en la antigüedad para culturas con menor grado de conocimiento técnico y tecnológico, pero igualmente emocionales.  Mientras los instintos básicos en este precioso planeta azul se sigan basando en la preponderancia de la FUERZA FÍSICA no quedará más remedio que intentar desarrollar su contrapartida, la inteligencia, para no ser arrollado por tanta primariedad.

Un simple ejemplo de la naturaleza: Las hienas  forman un colectivo claramente matriarcal por el simple hecho de tener mayor tamaño que los machos de su especie y han llegado a un punto en que, seguramente por imitación instintiva a través de los siglos, su clítoris aparece a modo de colgajo a semejanza del pene masculino.   Por supuesto  en el mundo animal encontramos mucha diversidad contradictoria como puedan ser las  mantis religiosas o los caballitos de mar  y demás curiosas especies que contravienen la regla general pero la hiena se trata de un mamífero que comparte sangre caliente con  primates de diversas especies.

De todo lo expuesto  solo me queda deducir que quienes espoleados por  los motivos expuestos  y muchísimos más que mi ignorancia se habrá dejado en el tintero, en la lucha por la consciencia, primitivamente atribuida a LOS ASPECTOS  SOLARES, los colectivos* más desfavorecidos serán los primeros en desarrollar estos últimos.
Me refiero a * “colectivos” porque en ciertas cuestiones como las que me ando ocupando en las últimas entradas el concepto de lo individual no ocupa espacio, mal que nos pese a “los indivíduos”.  En un futuro procuraré ocuparme del sentido SOLAR , es decir, del más heroico viaje de nuestra especie, pero para ello de nuevo he de retrotraerme de al aspecto LUNAR por la sencilla razón que en nuestro inconsciente colectivo  lo LUNAR PUEDE SER LEÍDO COMO UN GRAN LIBRO DE HISTORIA (la historia mitocondrial) e indefectiblemente se asocia a la mujer así como lo SOLAR a hombre, vaya por delante el siguiente párrafo, parcialmente repetido anteriormente,  con el que abriré una próxima  entrada dedicada al SOL MÍTICO.


A menudo el hombre se encuentra tan identificado con el mundo matriarcal como su mujer, y tiene más necesidad del trato que le daría una madre que de relacionarse como individuo entre iguales.  Se trata de una actitud arquetípica asociada con la luna en su nivel más primitivo.  Intrínsecamente no es cuestión de algo bueno ni malo sino que resulta de lo más saludable y necesario tanto para los unos como para las otras porque así parece que  consiguen  enfrentarse mejor a las complejidades de la vida familiar y social, aunque aparentemente nos encontremos en un punto de inflexión al respecto.   Pero para quien posea un poco de individualidad (desarrollo solar), puede resultar muy solitario y frustrante ser el marido de una mujer matriarcal o la mujer de un hombre ídem (que los hay a puñados) porque el propio valor individual se verá continuamente socavado y demolido.   Así tendremos que para una mujer independiente y vivaz por naturaleza el papel de madre pueda resultarle difícil por razones perfectamente justificables  ya que sus hijos solo estarán satisfechos cuando se les entregue TODO.  Al fin y al cabo lo infantil e inmaduro amen de inocente e inexperto resulta tremendamente  voraz ¿pero al margen de los diversos factores influyentes en el desarrollo humano, ¿ cuál será la medida de la totalidad para cada cual?, ¿la podrá reconocer o expresar?

jueves, 16 de marzo de 2017

LUNA, MADRES Y MATRIARCADO - 2


Las canciones de los niños se encuentran repletas de magia lunar, en ellas se habla del hombre de la luna, de que está hecha de queso, de la vaca que saltó por encima de la luna,  que porta cascabeles y es alegre y  seguramente muchas más en otras culturas que desconozco .  Algunas melodías románticas se refieren a ella tal  como la archiconocida  “Blue Moon” https://youtu.be/vG16V1OAwMI de mediados del siglo pasado.  La luna nos recuerda a los enamorados tanto como a los lunáticos y ciertos relatos populares y cuentos de hadas nos cuentan como hubo personas que se convirtieron en lobos o en vampiros cuando la luna estaba llena así como de otras que se volvían locas si mientras dormían la luz de la luna llena les daba en la cara, de ahí quizás parta su asociación con la locura, el amor y la hechicería. 



El ciclo lunar, perpetuamente cambiante y sin embargo constante ha servido para cristalizar a su alrededor un conjunto de mitos muy característicos y ampliamente conocidos. Resulta muy frecuente que las deidades lunares, que son habitualmente femeninas aparezcan formando tríadas o con tres aspectos que reflejan las tres fases diferentes de la luna: la nueva, la llena y la creciente. 

 Así la luna nueva, la traicionera luna negra, se asociaba a la muerte, la gestación,  la hechicería y por tanto con la diosa griega Hécate, que presidía los nacimientos y la magia negra.  Tras su oscurecimiento aparece la luna creciente, delicada, virginal y prometedora, con su apariencia de estar preparada para dejarse fecundar por algo.  Tiene la forma de un tazón, abierto a aquello que pueda penetrarlo desde afuera, se encuentra relacionada con la diosa virgen Perséfone que fue secuestrada por  Hades.  También se dice que es el emblema de Artemis, la virgen cazadora y patrona de las bestias salvajes.  La luna llena, en contraste es redonda y jugosa, lozana y madura dispuesta a parir en cualquier momento.




  Es la luna en su máximo poder, la cúspide del ciclo lunar, y estaba asociada con Deméter, la diosa de la fertilidad, la madre de todas las cosas vivientes.  Cuando la luna comienza a menguar, adelgazando y oscureciendo hasta desaparecer nos devuelve a Hécate, la vieja bruja, y recupera una vez más el poder oculta en el mundo subterráneo, donde urde sus hechizos y va devanando el futuro desde la oscuridad.
Así interpretaban los ancestros de nuestra cultura lo que veían sobre sus cabezas: como temor, promesa y fertilidad convirtiendo dichos conceptos en figuras femeninas arquetípicas, es decir que esta tríada de deidades lunares refleja una experiencia humana tópica proyectada sobre la luna física en el firmamento.  Una dimensión importante de esta experiencia es el cuerpo, que refleja en su propio desarrollo cíclico y en su mortalidad las mismas fases de la luna.



Las deidades lunares presidían el cielo anual de la vegetación y también el ciclo humano de nacimiento y muerte como en el mito la luna rige el ámbito orgánico del cuerpo, sus fluidos y los instintos, en resumidas cuentas la biología.  Es por ello que se consideraron deidades femeninas, porque de cuerpo femenino nacemos todos (de momento y  quizás por corto espacio de tiempo) y de él recibimos el primer alimento.  El ciclo lunar recibía el nombre de LA GRAN RONDA, reflejando así su conexión con el destino y con lo que siempre retorna, en una interminable repetición.   Todo lo mortal tiene su ciclo y este es más bien de índole universal que individual ya que los individuos mueren pero la especie continúa regenerándose.
Desde el punto de vista solar, el único valor del cuerpo es simbólico  y a la conciencia solar solo le interesa lo que es eterno, no valora el nacimiento, la fecundidad, la desintegración ni la muerte. 

Se trasciende el mundo del cuerpo en la luz del día y a cambio se nos ofrece la promesa de la inmortalidad y del significado fundamental de las cuestiones.  Sin embargo si nos identificamos exclusivamente con este mundo diurno, nos desconectaremos de lo lunar, por lo menos durante un tiempo, porque la luna supone una “distracción” y forma parte del “velo de Maya” como se diría en términos hindúes.  Si vivimos y experimentamos las cosas a través de la luna la vida no será constante ni eterna porque estaremos presenciando una especie de obra de teatro en la que la persona normal y corriente, encarnada en la vida, representa el papel primordial.  Todo se encuentra en un estado de fluencia, atado a la fortuna y al tiempo. "Be water, my friend." (una triste pena que utilizaran este texto para vendernos un BMV X3, pero parece que así andan las cosas en nuestro particular pinzamiento temporal, pero esas son otras historias)
¿No resuenan todos estos conceptos donde lo solar representa lo trascendente y eternamente presente en detrimento de lo lunar  revestido de oscuro temor y “hecatombe mortal”  a cierta semilla de misoginia origen de posteriores religiones monoteistas?
Ocurre que para individuos, no importa sexo,  que se encuentran por el motivo que sea (que esas son otras historias) más armonizados con la visión a través de la lente lunar parecen apreciar en mayor medida la seguridad, la firmeza y el calor del contacto humano que cualquier búsqueda abstracta de significado (lo solar) porque sienten que la vida está tan llena de fluencia que es preciso hacerle frente día a día. Estas personas parecen estar especialmente dotadas para mantener los pies en la tierra y tratar con sus circunstancias y con los demás de una manera sensata, tranquilizadora y compasiva.   Desafortunadamente algunos se quedan atascados en dicho punto y no pueden mirar más allá de sus circunstancias personales inmediatas del mismo modo en que otros no tienen suficientemente en cuenta la naturaleza cíclica de la realidad y por tanto no se entienden demasiado bien con la vida cotidiana, porque son adictos a la eternidad y se han olvidado de cómo confiar en los instintos y cómo trabajar de forma inteligente con el tiempo.

En la Edad Media la luna estuvo asociada con la diosa Fortuna, que el tarot se ha encargado de popularizar como Rueda de la Fortuna. De la misma manera los versos iniciales de Carmina Burana de Carl Orff (https://youtu.be/N4z2Ey4PYT4 ) comienzan del siguiente modo:

¡Oh Fortuna, cambiante como la Luna!
Siempre creces o menguas.
La odiosa vida en un momento es dura
Y al momento siguiente favorece al tahúr.
La pobreza, el poder,
Todo se funde como el hielo.

Hubo una época en que éramos ingenuos, inocentes y abiertos, antes de que viniera a entrometerse la experiencia, como lo hiciera la Serpiente en el Eden para modelar nuestras percepciones y nuestros valores.  De manera que no existe lugar donde podamos permanecer  para siempre, porque un día ese sitio se nos habrá quedado pequeño y pretenderá aniquilarnos lo cual nos obligará a enfrentarnos al oscuro rostro de la luna antes de que puedan emerger nuevas potencialidades.  Si uno se identifica con el paisaje lunar, la muerte será el término inevitable del ciclo sin embargo bajo de la luz de la luna sabemos con certeza que todo en la vida sigue la Gran Ronda. 
Las relaciones tienen sus ciclos así como la creatividad, esto último lo puede confirmar cualquier artista.  La vida de familia tiene sus ciclos, así como los asuntos familiares y la historia.  Todo vuelve a repetirse y no existe nada nuevo bajo el sol porque la luna ya lo ha hecho todo antes.   Resulta interesante  considerar las dimensiones positivas y negativas de dicha experiencia cíclica de la vida porque en realidad se trata de un estado psicológico del ser. En un sentido mítico, la conciencia matriarcal se relaciona con los ciclos naturales dando mayor prioridad a la armonía con la Gran Ronda que a una voluntad o espíritu humano capaz de trascenderla, que de ello se encargará el Sol.



EN TÉRMINOS TÓPICOS: Se podría idealizar  la facilidad de la conciencia matriarcal  como contrapeso del poder destructivo de un exceso de racionalismo y de voluntad.  En este dominio matriarcal no hay ética ni principios, ni tampoco ningún uso disciplinado de la voluntad, todo se justifica a través de la necesidad instintiva y la preservación de la especie. 

 A muchas mujeres les irrita sentir que los hombres proyectan en ellas las características lunares más oscuras: la tendencia a la manipulación y la traición, los estados anímicos variables y la voracidad emocional.  Muchos hombres se quejan de lo difícil que les resulta mantener una discusión objetiva con ellas porque la racionalidad y la cooperación se evaporan cuando hay que enfrentarse con sentimientos personales. TODO ESTO LLEVADO AL PLANO PERSONAL SE TRATARÍA DE UNA CONCIENCIA LUNAR EXTREMA, una especie de desequilibrio instintivo habida cuenta que nos desenvolvemos bajo la presencia tanto de sol como de luna.

De igual modo no resulta difícil  comprobar lo que sucede si nos negamos a relacionarnos con la luna porque podríamos perder el sentimiento de la conexión con el cuerpo y la necesidad de cuidarlo, lo cual en un contexto global significa una desconexión y un descuido de la naturaleza y la tierra.  Lo que nos recuerda que somos mortales es precisamente nuestro cuerpo a través no solo del placer y del deleite sino a través del dolor, la enfermedad y el envejecimiento. Quizá nuestro cuerpo forme parte de un organismo interconectado y simplemente se limite a funcionar en mayor medida de la que somos conscientes en armonía con los cambios climáticos. Así ocurre que si no podemos dormir nos sentimos bastante mal, pero si nos sentimos mal no podemos dormir.  Resulta algo muy circular.  El cuerpo es el dominio de la luna, lo que nos mantiene en contacto con la vida en cada momento. Sin una expresión suficientemente lunar no sólo el cuerpo se resiente sino también nuestra capacidad de experimentar la vida en el presente.  Semejante incapacidad nos produce la horrible sensación de que la vida ha pasado por nuestro lado sin que realmente supiéramos que la estábamos viviendo, sin sentimiento de continuidad ni la sensación de tener un pasado fructífero.



Tanto Gea como Demeter son antiquísimas diosas de la tierra, pero Gea representa el principio femenino original con quien se apareó Urano, dios del cielo, para así crear el cosmos manifiesto. Demeter es una versión más tardía y humanizada de la misma figura.  La diosa de la tierra, o la tierra madre, es en realidad una imagen del principio de animación de la naturaleza, de la fuerza vital inteligente y determinada que late en el seno del universo material y se la ha asociado desde tiempos remotísimos con la luna.     La madre tierra resulta, por tanto, un retrato mítico de nuestra experiencia de la vida corporal que se encuentra más allá de nuestro control y, por tanto nos parece numinosa o divina.  Como el cuerpo se autogobierna pues no tenemos que preocuparnos por respirar, ni cuidarnos de que nos lata el corazón, ni pensar en digerir la  comida, a la mentalidad antigua se le antojaba como algo “mágico”. Algo que lo sigue siendo aunque tengamos considerables conocimientos al respecto y sin embargo no estamos más cerca de comprender que hace seis mil años la naturaleza del principio vital que nos anima y nos hace sentir únicos. La inteligencia y complejidad del cuerpo son extraordinarios pues cuando algo va mal el cuerpo dispone de una gran sabiduría  para avisar y reequilibrarse.

Por tanto la tierra madre representa una imagen del poder de la naturaleza para mantenerse y perpetuarse a sí misma.  La triada, Demeter, Artemis y Hécate se las pinta en el mito como diosas de la concepción y el nacimiento porque representan  el principio inteligente que crea. 

                                                                         
         .........por supuesto que esta ronda continuará. Conclusiones al final.